El saludo se encuentra en medio de la liturgia eucarística permanece en donde se encuentra en el rito romano, pero la Congregación del Culto recomienda discreción y compostura.
El saludo que los fieles intercambian para darse la paz permanece donde se encuentra en el rito romano, pero la Santa Sede pidió a las Conferencias Episcopales de todo el mundo que lo practiquen con mayor sobriedad, sin crear confusión ni demasiado movimiento durante la Misa, así como sin los cantos “ad hoc” en un momento en el que no están previstos.
La noticia llegó desde España y en Italia la retomó Sandro Magister. Desde hace tiempo el dicasterio se ha estado ocupando de la liturgia y ha analizado el saludo de la paz: había evaluado la posibilidad de deslizarlo hacia el principio de la oración eucarística, como en el rito ambrosiano. La Congregación, con una nota firmada por Cañizares y el secretario, el arzobispo Arthur Roche, comunicó a los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo la decisión final, aprovada por Papa Francisco el 17 de junio. Los fieles seguirán dándose la paz en el mismo momento de la misa, pero habrá que tratar de que no haya excesos que interrumpan el recogimiento del momento más importante del rito.
En la carta enviada por Cañizares y secretario, se recuerda que el análisis de la cuestión comenzó durante el Sínodo sobre la Eucaristía de 2005. En la exhortación post-sinodal “Sacramentum caritatis” (de 2007), Benedicto XVI observó: «durante el Sínodo de los Obispos se ha visto la conveniencia de moderar este gesto, que puede adquirir expresiones exageradas, provocando cierta confusión en la asamblea precisamente antes de la Comunión. Sería bueno recordar que el alto valor del gesto no queda mermado por la sobriedad necesaria para mantener un clima adecuado a la celebración, limitando por ejemplo el intercambio de la paz a los más cercanos». El Papa citó explícitamente la posibilidad de llevar a cabo el saludo antes del ofertorio, como en el rito ambrosiano. Pero al final prevaleció la tesis de los que prefieren no introducir cambios.
Así, se trata de llamar en cierta manera a redimensionar el gesto, declarando, por ejemplo, que puede incluso no llevarse a cabo (si se considera oportuno) y especificando que no debe haber cantos “ad hoc” durante este momento y que se debe evitar el movimiento excesivo de los fieles y que el sacerdote no puede abandonar el altar para intercambiar su saludo con algunos fieles; hay que evitar, pues, que en algunas solemnidades o celebraciones particulares como los bautismos, las primeras comuniones, las confirmaciones y los matrimonios, ordenaciones y funerales, darse la paz se convierta en una ocasión más para extender felicitaciones o pésames.
Ahora serán los obispos de los países los que tendrán que aplicar las recomendaciones vaticanas, explicándoselas a los fieles con una oportuna catequesis.
Fuente: Vatican Insider
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