En la apertura de la plenaria de la Comisión teológica internacional, el cardenal Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y presidente del organismo ha asegurado que «toda división entre la «teoría» y la «praxis» de la fe sería el reflejo de una sutil «herejía» cristológica de fondo, fruto de una división en el misterio del Verbo eterno del Padre que se ha hecho carne.
(InfoCatólica) El cardenal ha añadido que tal división entre teoría y praxis sería la omisión de la dinámica encarnacionista de toda sana teología y de toda la misión evangelizadora de la Iglesia. Cristo, al que se puede llamar el primer teólogo de las Escrituras, el teólogo por excelencia, nos ha dicho «yo soy el camino, la verdad y la vida». No hay verdad sin la vida, no hay vida sin verdad. En Él está el camino para comprender cada vez mejor la verdad que se nos ha ofrecido y se ha hecho vida nuestra».
La teología no es pura especulación
La teología «no es nunca una pura especulación o una teoría alejada de la vida de los creyentes», porque «en la auténtica teología nunca ha habido un alejamiento o una contraposición entre la inteligencia de la fe y la pastoral o la praxis vivida de la fe». Se podría incluso decir, ha añadido, que «todo nuestro pensamiento teológico, todas nuestras investigaciones científicas tienen siempre una profunda dimensión pastoral. La dogmática, la moral y las demás disciplinas teológicas tienen siempre una propia dimensión pastoral»
«La sagrada doctrina», ha dicho el cardenal Müller, «no es un página muerta, sino que en particular en la especulación dogmática toca siempre lo que es decisivo para un camino de la Iglesia, que es el camino de la salvación».
El pasado domingo ardió parte de la iglesia de la Santa Cruz en San José (California), probablemente por causas eléctricas. Eran aproximadamente las 14.30 horas y el párroco acababa de echar el cierre tras concluir la misa, cuando le empezó a oler a quemado.
Firmo Mantovani, de la congregación de los Misioneros de San Carlos, miró hacia arriba y vio las llamas devorando la parte alta del templo. Entró rápidamente y se encontró el fuego en las balconadas del coro. Llamaron rápidamente a los bomberos, pero no pudieron evitar que el techo se derrumbara, como recoge The Huffington Post(ver abajo las imágenes).
Una auténtica desgracia para los fieles y para el patrimonio arquitectónico de la zona, pues la iglesia de la Santa Cruz tiene casi cien años de existencia. Pero una de las feligresas más veteranas, Ann Fitzgerald, de 93 años, que fue bautizada allí y desde entonces no se ha perdido una misa parroquial, no se descorazonaba: "Es un nuevo principio para la Santa Cruz.Trabajaremos juntos y volveremos a tener nuestra iglesia".
Lo llamativo es que, contra todo pronóstico, esa nueva iglesia podrá mantener el mismo y enorme Cristo que presidía el altar, pues incomprensiblemente no ardió y salió intacto del siniestro, ni siquiera manchado de humo. Tuvo que ser retirado por los bomberos con una grúa, para finalmente descendarla hasta el suelo entre cinco hombres.
"Fue muy emotivo para todos nosotros", declaró el padre Mantovani, sorprendido del perfecto estado en el que fue recogido: "Lo entiendo como un milagro", apuntó. El crucifijo, fabricado en 1907 en Italia (pues inicialmente la parroquia fue de inmigrantes italianos) es de madera sobredorada y con el Jesús pintado, y tiene tres metros de altura.
"Estamos examinando las cosas y viendo qué sucedió y cuánto costará repararlo todo", añadió el sacerdote. Es seguro que las seiscientas familias de lengua italiana, española o inglesa que asisten cada domingo a las sendas misas en sus respectivos idiomas, se van a volcar en la reconstrucción.
Juan Pablo II guió a la Iglesia con mano amorosa marcando una huella decisiva en la historia del mundo contemporáneo. 16 de ocubre
Por: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net
16 de octubre 2004
Celebramos el XXVI aniversario del pontificado de Juan Pablo II, Pontífice máximo de la Iglesia Universal.
El Papa es el máximo representante de Dios en la tierra, el Vicario de Cristo, y Juan Pablo II ha sido un magnífico guía y un ejemplo a seguir para todos los hombres, incluso los no católicos.
El Papa es el representante de Cristo en la tierra y es la cabeza visible de la Iglesia. Es el pastor supremo de los católicos. Dirige y mantiene unida la Iglesia.
Está asistido por el Espíritu Santo quien actúa directamente sobre Èl, lo santifica y lo ayuda con sus dones para guiar y fortalecer a la Iglesia con su ejemplo y palabra. El Papa tiene la misión de enseñar, santificar y gobernar la Iglesia Universal.
Nosotros, como cristianos, le debemos nuestro amor y adhesión por lo que es, y por lo que representa, como un hombre santo que nos da un gran ejemplo y como el representante de Jesucristo en la tierra.
Reconocerlo como nuestro pastor, obedecer sus mandatos, conocer su palabra, ser fieles a sus enseñanzas, defender su persona y su obra y rezar por Èl son obras de un buen católico.
Cuando un Papa muere, se reúnen en el Vaticano todos los cardenales del mundo para elegir al nuevo sucesor de San Pedro y se encierran en una reunión que se llama Cónclave (cerrados con llave) y permanecen en oración intensa y sacrificio pidiéndole al Espíritu Santo que los ilumine.
Mientras no se haya elegido Papa, en la chimenea del Vaticano sale humo negro; y cuando ya se eligió, sale humo blanco como señal de que ya se escogió al nuevo representante de Cristo en la tierra.
Su nombre es Karol Wojtyla. Nació en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920. Quedó huérfano muy joven y vivió momentos muy difíciles durante la guerra, y al terminar ésta, tuvo que trabajar como obrero al mismo tiempo que estudiar para sacerdote.
Fue consagrado obispo a los 38 años, convirtiéndose, junto con el cardenal Wiszynski, en un soporte muy fuerte para la Iglesia de Polonia, que vivía momentos muy dificiles bajo el régimen comunista, defendiendo siempre la libertad religiosa.
En 1967, Pablo VI lo hizo cardenal y fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978.
El 22 de octubre comenzó solemnemente su pontificado. Ofreció su pontificado a la Virgen María con el lema ¡Todo Tuyo!.
Desde el principio ha viajado fuera del Vaticano, visitando parroquias, hospitales y colegios y haciendo viajes apostólicos por todo el mundo.
Ha visitado más de 80 países en los 5 continentes, defendiendo los valores cristianos y llevando adelante la Nueva Evangelización.
El 13 de mayo de 1981, día de la Virgen de Fátima, sufrió un atentado en la Plaza de San Pedro.
Ha escrito muchas cartas y encíclicas acerca de distintos temas: la familia, el trabajo, la redención, la Virgen María. Vive en la Ciudad del Vaticano en Italia.
Sus deportes favoritos son: escalar montañas, esquiar en nieve y el fútbol. Juan Pablo II sigue guiando la Iglesia con mano amorosa marcando una huella decisiva en la historia del mundo contemporáneo.
Cada año, el 16 de octubre, recordamos cuando fue elegido Sumo Pontífice y celebramos su aniversario.
La iglesia celebra la memoria litúrgica de Santa Teresa de Ávila. Por este motivo comienza el Año Jubilar por el quinto centenario del nacimiento de esta santa española (28 marzo 1515 – 15 octubre 1582). El Papa Francisco escribe un mensaje al obispo de Ávila con este motivo: Vaticano, 15 de octubre de 2014 A Monseñor Jesús García Burillo Obispo de Ávila ÁVILA Querido Hermano: El 28 de marzo de 1515 nació en Ávila una niña que con el tiempo sería conocida como santa Teresa de Jesús. Al acercarse el quinto centenario de su nacimiento, vuelvo la mirada a esa ciudad para dar gracias a Dios por el don de esta gran mujer y animar a los fieles de la querida diócesis abulense y a todos los españoles a conocer la historia de esa insigne fundadora, así como a leer sus libros, que, junto con sus hijas en los numerosos Carmelos esparcidos por el mundo, nos siguen diciendo quién y cómo fue la Madre Teresa y qué puede enseñarnos a los hombres y mujeres de hoy. En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida y de su obra. Ella entendió su vida como camino de perfección por el que Dios conduce al hombre, morada tras morada, hasta Él y, al mismo tiempo, lo pone en marcha hacia los hombres. ¿Por qué caminos quiere llevarnos el Señor tras las huellas y de la mano de santa Teresa? Quisiera recordar cuatro que me hacen mucho bien: el camino de la alegría, de la oración, de la fraternidad y del propio tiempo. Teresa de Jesús invita a sus monjas a «andar alegres sirviendo» (Camino 18,5). La verdadera santidad es alegría, porque “un santo triste es un triste santo”. Los santos, antes que héroes esforzados, son fruto de la gracia de Dios a los hombres. Cada santo nos manifiesta un rasgo del multiforme rostro de Dios. En santa Teresa contemplamos al Dios que, siendo «soberana Majestad, eterna Sabiduría» (Poesía 2), se revela cercano y compañero, que tiene sus delicias en conversar con los hombres: Dios se alegra con nosotros. Y, de sentir su amor, le nacía a la Santa una alegría contagiosa que no podía disimular y que transmitía a su alrededor. Esta alegría es un camino que hay que andar toda la vida. No es instantánea, superficial, bullanguera. Hay que procurarla ya «a los principios» (Vida 13,1). Expresa el gozo interior del alma, es humilde y «modesta» (cf. Fundaciones 12,1). No se alcanza por el atajo fácil que evita la renuncia, el sufrimiento o la cruz, sino que se encuentra padeciendo trabajos y dolores (cf. Vida 6,2; 30,8), mirando al Crucificado y buscando al Resucitado (cf. Camino 26,4). De ahí que la alegría de santa Teresa no sea egoísta ni autorreferencial. Como la del cielo, consiste en «alegrarse que se alegren todos» (Camino 30,5), poniéndose al servicio de los demás con amor desinteresado. Al igual que a uno de sus monasterios en dificultades, la Santa nos dice también hoy a nosotros, especialmente a los jóvenes: «¡No dejen de andar alegres!» (Carta 284,4). ¡El Evangelio no es una bolsa de plomo que se arrastra pesadamente, sino una fuente de gozo que llena de Dios el corazón y lo impulsa a servir a los hermanos! La Santa transitó también el camino de la oración, que definió bellamente como un «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama» (Vida 8,5). Cuando los tiempos son “recios”, son necesarios «amigos fuertes de Dios» para sostener a los flojos (Vida 15,5). Rezar no es una forma de huir, tampoco de meterse en una burbuja, ni de aislarse, sino de avanzar en una amistad que tanto más crece cuanto más se trata al Señor, «amigo verdadero» y «compañero» fiel de viaje, con quien «todo se puede sufrir», pues siempre «ayuda, da esfuerzo y nunca falta» (Vida 22,6). Para orar «no está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho» (Moradas IV,1,7), en volver los ojos para mirar a quien no deja de mirarnos amorosamente y sufrirnos pacientemente (cf. Camino 26,3-4). Por muchos caminos puede Dios conducir las almas hacia sí, pero la oración es el «camino seguro» (Vida 21,5). Dejarla es perderse (cf. Vida 19,6). Estos consejos de la Santa son de perenne actualidad. ¡Vayan adelante, pues, por el camino de la oración, con determinación, sin detenerse, hasta el fin! Esto vale singularmente para todos los miembros de la vida consagrada. En una cultura de lo provisorio, vivan la fidelidad del «para siempre, siempre, siempre» (Vida 1,5); en un mundo sin esperanza, muestren la fecundidad de un «corazón enamorado» (Poesía 5); y en una sociedad con tantos ídolos, sean testigos de que «sólo Dios basta» (Poesía 9). Este camino no podemos hacerlo solos, sino juntos. Para la santa reformadora la senda de la oración discurre por la vía de la fraternidad en el seno de la Iglesia madre. Ésta fue su respuesta providencial, nacida de la inspiración divina y de su intuición femenina, a los problemas de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo: fundar pequeñas comunidades de mujeres que, a imitación del “colegio apostólico”, siguieran a Cristo viviendo sencillamente el Evangelio y sosteniendo a toda la Iglesia con una vida hecha plegaria. «Para esto os juntó Él aquí, hermanas» (Camino 2,5) y tal fue la promesa: «que Cristo andaría con nosotras» (Vida 32,11). ¡Qué linda definición de la fraternidad en la Iglesia: andar juntos con Cristo como hermanos! Para ello no recomienda Teresa de Jesús muchas cosas, simplemente tres: amarse mucho unos a otros, desasirse de todo y verdadera humildad, que «aunque la digo a la postre es la base principal y las abraza todas» (Camino 4,4). ¡Cómo desearía, en estos tiempos, unas comunidades cristianas más fraternas donde se haga este camino: andar en la verdad de la humildad que nos libera de nosotros mismos para amar más y mejor a los demás, especialmente a los más pobres! ¡Nada hay más hermoso que vivir y morir como hijos de esta Iglesia madre! Precisamente porque es madre de puertas abiertas, la Iglesia siempre está en camino hacia los hombres para llevarles aquel «agua viva» (cf. Jn 4,10) que riega el huerto de su corazón sediento. La santa escritora y maestra de oración fue al mismo tiempo fundadora y misionera por los caminos de España. Su experiencia mística no la separó del mundo ni de las preocupaciones de la gente. Al contrario, le dio nuevo impulso y coraje para la acción y los deberes de cada día, porque también «entre los pucheros anda el Señor» (Fundaciones 5,8). Ella vivió las dificultades de su tiempo –tan complicado– sin ceder a la tentación del lamento amargo, sino más bien aceptándolas en la fe como una oportunidad para dar un paso más en el camino. Y es que, «para hacer Dios grandes mercedes a quien de veras le sirve, siempre es tiempo» (Fundaciones 4,6). Hoy Teresa nos dice: Reza más para comprender bien lo que pasa a tu alrededor y así actuar mejor. La oración vence el pesimismo y genera buenas iniciativas (cf. Moradas VII,4,6). ¡Éste es el realismo teresiano, que exige obras en lugar de emociones, y amor en vez de ensueños, el realismo del amor humilde frente a un ascetismo afanoso! Algunas veces la Santa abrevia sus sabrosas cartas diciendo: «Estamos de camino» (Carta 469,7.9), como expresión de la urgencia por continuar hasta el fin con la tarea comenzada. Cuando arde el mundo, no se puede perder el tiempo en negocios de poca importancia. ¡Ojalá contagie a todos esta santa prisa por salir a recorrer los caminos de nuestro propio tiempo, con el Evangelio en la mano y el Espíritu en el corazón! «¡Ya es tiempo de caminar!» (Ana de San Bartolomé, Últimas acciones de la vida de santa Teresa). Estas palabras de santa Teresa de Ávila a punto de morir son la síntesis de su vida y se convierten para nosotros, especialmente para la familia carmelitana, sus paisanos abulenses y todos los españoles, en una preciosa herencia a conservar y enriquecer. Querido Hermano, con mi saludo cordial, a todos les digo: ¡Ya es tiempo de caminar, andando por los caminos de la alegría, de la oración, de la fraternidad, del tiempo vivido como gracia! Recorramos los caminos de la vida de la mano de santa Teresa. Sus huellas nos conducen siempre a Jesús. Les pido, por favor, que recen por mí, pues lo necesito. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Fraternalmente, Francisco
Nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873, sus padres ejemplares fueron Luis Martin y Acelia María Guerin, los dos eran venerables.
Santa Teresa del niño Jesús, murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamó patrona universal de las misiones.
La llamó «la estrella de mi pontificado», definiéndola como «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita.
Nombrada "Doctora de la Iglesia" por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 ) «Siempre he deseado, afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección»
Son muchas las cárceles donde, en el día de hoy se celebra la fiesta de su Patrona: la Virgen de la Merced. Son muchos siglos de tradición los que corroboran esta especial dedicación de los mercedarios y de la vocación de la Merced por los que sufren cautiverio, por los presos y por los esclavos, de donde nace realmente esta devoción.
Santa María de la Merced es ciertamente una invocación antigua que expresa un aspecto esencial del misterio de María, evocando su presencia maternal y misericordiosa a favor de los fieles cristianos “que se hallan en peligros y ansiedad, para que, rotas las cadenas de toda opresión, alcancen la plena libertad del cuerpo y del espíritu”.
Es la Patrona de los cautivos, no solo físicos, sino también cautivos espiritualmente y de todos aquellos que son los más marginados de la sociedad.
Merced, en la Edad Media es sinónimo de misericordia, piedad o compasión, ejercida para con aquellos que se hallan privados de libertad y en peligro de perder su fe cristiana. “La misericordia mercedaria es efectiva y afectiva, no humilla a la persona humana, sino, por el contrario la redime y libera, la dignifica. De esta misericordia está necesitado el mundo actual”, explica la orden de los mercedarios
Carisma liberador
Hasta vísperas de la Revolución Francesa, los mercedarios llamados por la Virgen de la Merced, redimieron unos 70.000 cautivos y profesaban un cuarto voto: “"quedar en rehenes, si fuere preciso, en lugar de un cautivo, sobre todo si su fe peligraba".
En 1779 la Orden de la Merced realizaba la última redención de cautivos; la esclavitud quedaba oficialmente suprimida. Tras la abolición oficial de la esclavitud en el siglo XVIII, se abre una nueva etapa para la Orden de la Merced, de reflexión y búsqueda de una acción carismática y redentora que sintonice con los orígenes de nuestra Orden.
Ya no existen los cautivos por la fe, ni los esclavos, pero existen nuevas formas de catuvidad: los refugiados, exiliados, inmigrantes o prisioneros son los preferidos de esta congregación que buscan la defensa de los derechos de todos aquellos que están faltos de libertad.
Carisma actual
La lectura de su carisma-misión actual está definido en el número 16 de sus Constituciones: «Las nuevas formas de cautividad, constituyen el campo propio de la misión y cuarto voto mercedarios, se dan allí donde hay una situación social en la que ocurren las siguientes condiciones: 1ª es opresora y degradante de la persona humana; 2ª nace de principios y sistemas opuestos al evangelio; 3ª pone en peligro la fe de los cristianos; y 4ª ofrece la posibilidad de ayudar, visitar y redimir a las personas que se encuentran dentro de ella».
La repentina curación de un hombre a punto de morir a causa de cáncer será estudiada como posible milagro para la canonización del sacerdote polaco Jerzy Popieluszko.
El monseñor Michel Santier, obispo de Crétiel, anunció este sábado durante una misa celebrada en el monasterio de la Anunciación de Thiais, en el departamento francés Val-deMarne, la apertura de la investigación.
“Uno siempre es demasiado pequeño para una gracia así; ante el paso de Dios, uno se siente pequeño”, confió a Radio Vaticano, sin ocultar su emoción ante esta impresionante aventura espiritual. Él había confiado su diócesis precisamente a la intercesión del mártir polaco durante un viaje a Polonia, un año antes de esta curación, el 14 de septiembre de 2012.
Este sacerdote es recordado por el mundo por convertirse en el ícono de resistencia polaca al régimen comunista.
Fue beatificado en 2010 en una ceremonia organizada en Varsovia a la que asistió su madre, fallecida después.Para su beatificación no necesitó el reconocimiento de un milagro porque es un mártir, pero es distinto para la canonización. Y es justamente esta curación la que podría reconocerse como el milagro que inicie el proceso.
La curación sucedió en el hospital Albert-Chenevier, en un hombre que tenía un cáncer. De acuerdo con el obispo de Créteil, “los médicos habían decidido suspender el tratamiento y le habían dicho a su esposa que era el final. Ella ya había contactado con las pompas fúnebres”.
Pero una hermana polaca de la capellanía del hospital la convenció para que acudiera a un sacerdote. “El padre Bernard Brien, que acababa de ser ordenado sacerdote en “vocación tardía” y había nacido el mismo día que el mártir polaco (el 14 de septiembre de 1947), le dio el sacramento de los enfermos y terminó sacando una imagen del padre Popieluzko. Rezó, se dirigió al Señor diciendo: “hoy es nuestro cumpleaños. Tienes que hacer algo, es el momento de intervenir”.
En unos instantes, él abrió los ojos. A la mañana siguiente, la hermana fue a visitarlo; vio que no estaba en su cama y creyó que había fallecido. Después le vio de pie caminando. El informe de los médicos ha constatado que ya no tenía células cancerígenas”, relata el prelado.
Corresponde al ordinario del lugar, en este caso el obispo de Créteil, anunciar oficialmente la apertura de la investigación para la canonización del padre Popieluszko.
“La hermana polaca estaba muy contenta, es ella quien informó a Varsovia”, recuerda monseñor Santier.
“A petición del cardenal Nisz, arzobispo de Varsovia, que ha informado a la Congregación de los santos, abrimos este sábado la investigación para reconocer la presunta curación milagrosa y esta congregación instruirá y la presentará al Papa, que toma la decisión definitiva –añadió-. Después, si se reconoce esta curación, se iniciará el proceso de canonización del padre Popieluszko".
El P. Pío Nació en Pietrelcina, Italia, el 25 de mayo de 1887. Su nombre de pila era Francisco Forgione, tomó el nombre de Fray Pío de Pietrelcina en honor a San Pío V, cuando se hizo Franciscano.
A la edad de cinco años, tuvo la aparición de el Sagrado Corazón de Jesús, quien colocó su mano sobre la cabeza del pequeño Francisco Fiorgione. Él prometió a San Francisco que sería fiel a sus pasos. Desde aquel momento comenzó a tener apariciones de la Virgen y su vida quedó marcada.
‘’Yo sólo quiero ser un fraile que reza’’ decía el Padre Pío. Él prefería pasar sus horas hablando con Dios, al igual que estudiando porque conocía el sacrificio que sus padres hacían para que él tuviera una formación excelente
A los 15 años ingresó a la Orden Franciscana de Morcone y tuvo visiones del Señor en la que vio las luchas que tendría que pasar contra el demonio. “Yo estaré protegiéndote, ayudándote, siempre a tu lado hasta el fin del mundo”, le dijo Jesucristo.
Se ordenó como sacerdote el 10 de agosto de 1910. Al poco tiempo, volvieron dolores que lo molestaban y fuertes fiebres. A partir de ese momento, lo mandaron a que se recuperara a Pietrelcina.
En 1916, su salud había mejorado notoriamente. Fue a visitar el Monasterio de San Govanni Rotondo, el sacerdote de la provincia, lo invita a que retome el convento, fue ahí donde recibió la gracia de los estigmas. “Oh Jesús, mi suspiro y mivida, te pido que hagas de mí un sacerdote santo y una víctima perfecta” Esta fue su oración, la que fue escuchada y pudo recibir los estigmas.
‘’La mañana del20 de septiembre de 1918. Yo estaba en el coro haciendo la oración de acción de gracias de la Misa… se me apareció Cristo que sangraba por todas partes. De su cuerpo llagado salían rayos de luz que más bien parecían flechas que me herían los pies, las manos y el costado”, decía el P. Pío a su director espiritual.
“Cuando volví en mí, me encontré en el suelo y llagado. Las manos, los pies y el costado me sangraban y me dolían hasta hacerme perder todas las fuerzas para levantarme. Me sentía morir, y hubiera muerto si el Señor no hubiera venido a sostenerme el corazón que sentía palpitar fuertemente en mi pecho. A gatas me arrastré hasta la celda. Me recosté y recé, miré otra vez mis llagas y lloré, elevando himnos de agradecimiento a Dios’’, agregó.
El Padre Pío, motivó a sus amigos espirituales a fundar un hospital llamado ‘’Casa Alivio del Sufrimiento’’. Se inauguró el 5 de mayo de 1959, el objetivo de este hospital era curar al enfermo tanto físicamente como espiritual.
Algunas fuentes, dicen que San Juan Pablo II, cuando era joven, visitaba al P. Pío para confesarse. En una ocasión, San Pío le dijo: “Vas a ser Papa”.
El 23 de septiembre 1968, el Padre Pío decía: “¡Jesús, María!”, mientras Dios se lo llevaba al paraíso.
Durante su canonización, el 16 de junio del 2002, Juan Pablo II dijo: “Oración y caridad, esta es una síntesis sumamente concreta de la enseñanza del padre Pío, que hoy vuelve a proponerse a todos”.
No puedes dejar de leer este hermoso testimonio de una joven madre que demuestra de modo hermoso el sentido de la maternidad. En su primer embarazo María Alejandra sufrió de nauseas y vómitos agudos continuos, causal que con el protocolo de aborto terapéutico le daría ocasión de abortar en el Perú gracias a una ley que está siendo manipulada al antojo ya que la vida del concebido es sujeto de derechos según nuestra constitución y penado por la ley. Ella ha querido compartir su testimonio con todos nosotros con la esperanza que quienes sufran algo parecido o no entiendan lo peligroso que es el protocolo terapéutico mal aplicado entiendan más el inmenso valor de toda vida.
NO AL ABORTO TERAPÉUTICO!
“Yo tuve la 3era causa según este artículo! Y no fue un cuadro cualquiera, el mío fue AGUDO, desde la semana 8 hasta la 29 el gravol y el zofran me hacían cosquillas. Me tuvieron que tratar con Haldol (medicamento psiquiátrico) para tratar de pararme el vómito desde el sistema nervioso central. Este medicamento tenía efectos piramidales.. Cuerpo entumecido, no podía caminar, ni dormir, parecía un Tiranosaunio Rex de 120 años. Pesaba 43 kilos teniendo 6 meses de embarazo. Me atoraba con mi saliva, me dieron ataques de pánico y desde ese momento aún tengo que lidiar con la ansiedad.
Fue un momento muy traumático y horroroso para mi, ya no me interesaba si me alimentaban por el cuello o por la nariz. Y por supuesto todos sufrían conmigo, desde mi esposo, nuestra familia, amigos hasta mi doctor que diariamente iba a verme.
La situación obviamente fue fea y muchas veces me pregunte el por qué a mi y sobre la pena que sentía de no poder estar enamorada de mi embarazo ni del bebe que tenía dentro porque ese embarazo era el causante de mis males y que sólo acabaría cuando el embarazo terminara. Pero JAMÁS DE LOS JAMASES PENSÉ EN ABORTAR y gracias a Dios mi medico nunca me lo puso como opción.
Me apoye mucho en sus oraciones y mucha confianza en Dios. Nos costó muchas lágrimas y dolor pero finalmente todo paso y ahora tengo una hija hermosa de 4 meses a la cual amo. Volvería a pasar por otra hiperemesis gravidica?? Tal vez, aún me asusta pensar en ello, pero sí tendré más hijos pese a esta experiencia, y si alguien me dice que tengo que abortar porque mi vida peligra por otra hiperemesis sin elegancia lo mandare a freír monos en una sartén de palo!! Dios nunca abandona.. Y para acabar si alguien conoce a alguien que quiera abortar por una hiperemesis gravidica cuentenle mi historia o mandenmela pa conversar con ella.
El saludo se encuentra en medio de la liturgia eucarística permanece en donde se encuentra en el rito romano, pero la Congregación del Culto recomienda discreción y compostura.
El saludo que los fieles intercambian para darse la paz permanece donde se encuentra en el rito romano, pero la Santa Sede pidió a las Conferencias Episcopales de todo el mundo que lo practiquen con mayor sobriedad, sin crear confusión ni demasiado movimiento durante la Misa, así como sin los cantos “ad hoc” en un momento en el que no están previstos.
La noticia llegó desde España y en Italia la retomó Sandro Magister. Desde hace tiempo el dicasterio se ha estado ocupando de la liturgia y ha analizado el saludo de la paz: había evaluado la posibilidad de deslizarlo hacia el principio de la oración eucarística, como en el rito ambrosiano. La Congregación, con una nota firmada por Cañizares y el secretario, el arzobispo Arthur Roche, comunicó a los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo la decisión final, aprovada por Papa Francisco el 17 de junio. Los fieles seguirán dándose la paz en el mismo momento de la misa, pero habrá que tratar de que no haya excesos que interrumpan el recogimiento del momento más importante del rito.
En la carta enviada por Cañizares y secretario, se recuerda que el análisis de la cuestión comenzó durante el Sínodo sobre la Eucaristía de 2005. En la exhortación post-sinodal “Sacramentum caritatis” (de 2007), Benedicto XVI observó: «durante el Sínodo de los Obispos se ha visto la conveniencia de moderar este gesto, que puede adquirir expresiones exageradas, provocando cierta confusión en la asamblea precisamente antes de la Comunión. Sería bueno recordar que el alto valor del gesto no queda mermado por la sobriedad necesaria para mantener un clima adecuado a la celebración, limitando por ejemplo el intercambio de la paz a los más cercanos». El Papa citó explícitamente la posibilidad de llevar a cabo el saludo antes del ofertorio, como en el rito ambrosiano. Pero al final prevaleció la tesis de los que prefieren no introducir cambios.
Así, se trata de llamar en cierta manera a redimensionar el gesto, declarando, por ejemplo, que puede incluso no llevarse a cabo (si se considera oportuno) y especificando que no debe haber cantos “ad hoc” durante este momento y que se debe evitar el movimiento excesivo de los fieles y que el sacerdote no puede abandonar el altar para intercambiar su saludo con algunos fieles; hay que evitar, pues, que en algunas solemnidades o celebraciones particulares como los bautismos, las primeras comuniones, las confirmaciones y los matrimonios, ordenaciones y funerales, darse la paz se convierta en una ocasión más para extender felicitaciones o pésames.
Ahora serán los obispos de los países los que tendrán que aplicar las recomendaciones vaticanas, explicándoselas a los fieles con una oportuna catequesis.
Después de haber viajado por todo el mundo para dar a conocer el mensaje del francés San Luis María Grignion de Monfort, quien creó la orden de los monfortnianos y escribió el «Tratado sobre la verdadera devoción de María», Ciciarelli considera que la fe mariana ha estado mal encauzada (en México y en todo el mundo), de ahí la importancia que da a este texto, que era el preferido del Papa Juan Pablo II.
El evento de Saltillo, denominado Congreso Mariano, fue organizado por el presbítero José Luis Ortiz y se llevó a cabo en el Colegio Alpes. Ciciarelli señaló que aunque el 80% de los mexicanos son católicos, su fe y reverencia está más enfocada en Jesucristo sin realmente conocer la importancia que tiene la madre del salvador en la cosmogonía cristiana.
«Sabemos que sólo el 8% de los católicos van a misa, por lo cual no se está cumpliendo como verdaderos creyentes», denunció. Resaltó que en México ha regalado 80.000 libros, los cuales se distribuyen de manera gratuita con el objetivo de que los fieles entiendan la profundidad del papel de la Virgen en la vida del cristiano.
El libro fue escrito hace 300 años, el cual tiene un contenido radical sobre el amor total de María por su hijo y sus semejantes, por lo que el mismo San Juan Pablo II enconmendo a Ciciarelli continuar con la misión de difundir el mensaje.
«La devoción a la Virgen de Guadalupe no es tan importante como este libro, el libro es un radicalismo absoluto, por lo que el problema de los devotos de la Virgen de Guadalupe es que no van a misa y por lo tanto están en pecado mortal, digamos que sólo un 10% sí cumplen como cristianos».
Reiteró que los mexicanos que son católicos son devotos a medias, por lo tanto es necesario recapacitar y el libro es de gran ayuda para lograrlo. Agregó que un mayor apego a la fe de María es la respuesta al incremento de adeptos a las iglesias cristiana evangélicas que en estados como Chiapas han reducido al catolicismo al 60% de los creyentes.
«Este libro no es la base de la religión de muchos mexicanos, no tienen una verdadera devoción Mariana, tienen una visión equiparable al beso de Judas». Destacó que en la publicación se resalta que Cristo a los católicos les basta, sin embargo no se toma en cuenta cómo Cristo trató a la Virgen María, de su cariño hacia ella.
«No es a María por Jesús, sino a Jesús por María, como dijo el Papa Juan Pablo II, por lo que este libro tiene una fuerza ecuménica de ayudar a los protestantes a volver a María en base a la Biblia».