sábado, 28 de febrero de 2015

Coordinan detalles para beatificación de Monseñor Romero


La fecha para la beatificación aún no ha sido prevista por el Vaticano, sin embargo, las autoridades se encargan de los preparativos para no perder detalles.
Miembros del Gobierno salvadoreño y representantes de la iglesia católica se reunirán este miércoles 25 de febrero para coordinar los detalles de la ceremonia de beatificación de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, luego de que el Papa Francisco lo anunciara el pasado tres de febrero, lo cual causó gran alegría en el mundo, especialmente en su país.
Los encargados de este evento se reunirán en la Casa Presidencial donde asistirá el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, monseñor Jesús Delgado y el padre William Iraheta.
Aunque El Vaticano no ha anunciado la fecha en la que se realizará la ceremonia, el Gobierno y la Iglesia católica se preparan para tener todo listo, lo que si se sabe, es que la beatificación se realizará en el emblemático monumento al Divino Salvador del Mundo, en esta capital.
Escobar descartó que fuera el 24 de marzo, día en que Romero fue asesinado por un francotirador cuando oficiaba una misa en la capilla del Hospital La Divina Providencia.
"Es muy difícil en menos de un mes preparar todo. Esperamos que la fecha tenga cierta anticipación", afirmó el arzobispo
Las investigaciones realizadas por la Comisión de la Verdad concluyó que el autor intelectual del asesinato de monseñor Romero, fue el mayor de inteligencia Roberto D'Aubuisson, fundador del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista (ARENA).
Monseñor Romero denunció incansablemente en sus homilías la represión militar y manifestó públicamente su solidaridad con las víctimas de la violencia y la defensa de los derechos humanos.
La Congregación para la Causa de los Santos del Vaticano dijo que “lo que impulsó a sus agresores no fue la simple intención de eliminar a un enemigo político, sino el odio contra el amor por la justicia y contra la predilección por los pobres que Romero manifestaba como eco directo de su fe en Cristo y de su fidelidad al magisterio de la Iglesia".
Fuente: TeleSur

Júbilo en la Iglesia por reconocimiento del martirio de Monseñor Oscar Romero

El 3 de febrero de 2015 fue un día histórico para nuestra Iglesia salvadoreña por la promulgación del decreto que reconoce el martirio del arzobispo Oscar Arnulfo Romero y Galdámez, asesinado por odio a la fe el 24 de marzo de 1980. Al conocerse la grata noticia las campanas de nuestros templos sonaron de alegría.
La Arquidiócesis de San Salvador expresa el profundo agradecimiento a San Juan Pablo II, a Benedicto XVI y de un modo especial al Papa Francisco, el primer Papa latinoamericano, por su gran estima, cariño e impulso sin igual dado a la causa de canonización del siervo de Dios Oscar Romero.
El domingo 8 de febrero en la Catedral Metropolitana se celebró la Santa Misa de acción de gracias por el reconocimiento del martirio de Monseñor Oscar Romero. Estuvieron presentes el arzobispo Mons. José Luis Escobar Alas, el obispo auxiliar Mons. Gregorio Rosa Chávez, sacerdotes, religiosos y una gran cantidad de fieles laicos en representación de nuestra Iglesia diocesana.
Es un don extraordinario para toda la Iglesia ver subir al altar a un pastor que dio la vida por su pueblo. El testimonio del Obispo salvadoreño, asesinado mientras celebraba la Santa Misa, traspasa las fronteras nacionales y eclesiales, dado que muchos hombres y mujeres en todo el mundo ven en él un defensor de los pobres y de la paz.
Como Pastor pasó a ser claramente el defensor de los pobres frente a una feroz represión. Se convirtió en ''defensor civitatis", segúla tradición de los antiguos Padres de la Iglesia, defendió al clero perseguido, protegió a los pobres, defendió los derechos humanos. Fue amenazado constantemente y era consciente que su vida corría riesgo.
Monseñor Romero fue asesinado en el altar, en el momento más sagrado, mientras celebraba la Santa Misa el 24 de marzo de 1980. En él se quería atacar a la Iglesia que brotaba del Concilio Vaticano II. Finalmente después de un largo proceso que ha visto muchas dificultades el itinerario concluye. Gracias a Dios pronto tendremos en los altares a Monseñor Romero. 
Fuente: Arzobispado de San Salvador.

El Ejército Islámico mata a quince de los cristianos asirios que secuestró el 24 de febrero

La Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) informó que unas quince personas de los más de un centenar de cristianos asirios secuestrados el martes 24 de febrero de aldeas de Siria fueron martirizados en las últimas horas por los yihadistas del Estado Islámico (EI). Advierten sobre decapitaciones y fusilamientos. Se teme que en cualquier momento se produzca una masacre masiva. Mientras tanto, miles de cristianos huyen ante la ofensiva sangrienta de los terroristas.

(AICA) Crece el temor por de la seguridad de más de cien personas hechas cautivas el martes 24 de febrero, cuando los yihadistas del Estado Islámico (EI) asaltaron poblados cristianos en el distrito de Hasaka, en el noreste de Siria.
La Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) informó que unos 15 jóvenes fueron martirizados, algunos de cuales luchaban para proteger sus aldeas y sus familias.
El Archimandrita Emanuel Youkhana, que realiza labores de apoyo a los cristianos perseguidos de la región, fue informado telefónicamente sobre la situación a través de un contacto de la ciudad de Hasaka en la medianoche del 24 de febrero.
En un mensaje enviado a las organizaciones católicas, incluida AIN, escribe: «Las 21 personas de Tel Gouran, 81 personas de Tel Jazira y 14 combatientes (12 varones y 2 mujeres) de Tel Hormizd han sido hechos cautivos y llevados al poblado árabe-suní de Um Al-Masamier. De momento, están vivos, pero a los hombres los han separado de las mujeres y los niños».
Las últimas informaciones confirman también que una de las mujeres ha sido decapitada y dos hombres han sido fusilados.

Los suníes colaboran con los yihadistas

En cuanto a la ayuda que algunos árabes suníes locales han prestado a los yihadistas, el archimandrita dice: «Um Al-Masamier es otro ejemplo sirio de lo que ya presenciamos en Iraq, a saber, de cómo los árabes suníes apoyan al EI a la hora de atacar a sus vecinos cristianos y yazidíes de toda la vida».
Youkhana prosigue describiendo la situación más reciente en los poblados: «Las 51 familias de Tel Shamiran siguen rodeadas, y todavía no está claro si el EI atacará el poblado. ¿Podrán los combatientes del PYD (Partido de la Unión Democrática kurdo) dar un vuelco a la situación antes de que el EI asalte el poblado?»
«En estos momentos, solo unas 200 familias permanecen en la región del Jabur, más de cien están en Tel Tamar y otras se encuentran en varios poblados no controlados por el EI. Unas mil familias de la región del río Jabur se han refugiado en Hasaka y Qamishli», agregó.
Asimismo, se dio a conocer que son 800 familias de desplazados las que han llegado a Hasaka y 175 en Qamishli. Se espera la llegada de 1.200 familias todavía. Por ahora, todas las familias asirias de 35 aldeas de Khabour han huído a Hasaka o Qamishli.
Monseñor Mar Aprem Athniel, obispo de la Iglesia Asiria de Oriente, que reside en Hasaka y no ha abandonado la ciudad pese a todas las dificultades, está haciendo todo lo posible para acoger y apoyar a los desplazados. No obstante, debido a la falta de recursos y los años que ya dura este conflicto, urge actuar para que la Iglesia apoye a las familias desplazadas.
Para cubrir las necesidades de las personas que se han visto obligadas a abandonar sus poblados, se necesita ropa, comida, calefacción, camas, almohadas, sábanas, elementos de higiene y productos para bebés (pañales, leche…). El Archimandrita Youkhana añade: «Nuestros pensamientos están con la gente que sufre, y rezamos porque finalice esta larga historia de persecución en nuestros países».

miércoles, 11 de febrero de 2015

Mensaje del Papa Francisco para la XLVIII Jornada Mundial de la Paz

Un fenómeno mundial que sobrepasa las competencias de una sola comunidad o nación. Esta es la definición que el Papa Francisco ha dado problema de la esclavitud, tema del mensaje para la 48° Jornada Mundial de la Paz  que como cada año se celebrara el próximo 1 de enero de 2015 y lleva por título “No más esclavos, sino hermanos”.
El Pontífice pide un “compromiso común” para solucionar el problema, ante el que a veces “tenemos la impresión de que todo esto tiene lugar bajo la indiferencia general”.
El Papa hace también un llamamiento para que las organizaciones intergubernamentales desarrollen “iniciativas coordinadas para luchar contra las redes transnacionales del crimen organizado”.
Por otro lado, las empresas “tienen el deber de garantizar a sus empleados condiciones de trabajo dignas y salarios adecuados, pero también han de vigilar para que no se produzcan en las cadenas de distribución formas de servidumbre o trata de personas”.
Pero, ¿qué causa este fenómeno? El Pontífice da las claves para entender por qué existe y qué lo genera. En este sentido, afirma que “en la raíz de la esclavitud se encuentra una concepción de la persona humana que admite el que pueda ser tratada como un objeto”.
"La globalización de la indiferencia, que ahora afecta a la vida de tantos hermanos y hermanas, nos pide que seamos artífices de una globalización de la solidaridad y de la fraternidad, que les de esperanza y les haga reanudar con ánimo el camino, a través de los problemas de nuestro tiempo y las nuevas perspectivas que trae consigo, y que Dios pone en nuestras manos", Papa Francisco.

Papa Francisco: «Los hijos son un regalo. Cada uno es único e irrepetible»

«Los hijos son un regalo. Cada uno es único e irrepetible», por tanto, «no tener hijos es una elección egoísta» y el síntoma de «una sociedad depresiva», aseguró este miércoles el Papa Francisco durante la Audiencia General al continuar su catequesis sobre la familia, en la que también recordó el deber de honrar a los padres. Además, ha recordado que «la generación de hijos debe ser responsable, como enseña también la Encíclica Humanae Vitae del Beato Pablo VI, pero tener más hijos no puede convertirse automáticamente en una elección irresponsable».

(Álvaro de Juana/ACIPrensa) El Papa dijo que «la alegría de los hijos hace palpitar los corazones de los padres y reabre el futuro. Los hijos son la alegría de la familia y de la sociedad. No son un problema de biología reproductiva, ni uno de tantos modos de realizarse. Y mucho menos son una posesión de los padres».
«¡No, no!», exclamó el Pontífice. «Lo hijos son un don. ¿Entendido?» comentó entre los aplausos de los presentes, en la Plaza de San Pedro este miércoles, Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, a la que asistieron fieles de España, Colombia, Argentina, México y otros países latinoamericanos.
«Una sociedad avara de generaciones, que no ama rodearse de hijos, que los considera sobre todo una preocupación, un peso, un riesgo, es una sociedad depresiva», señaló.

Europa, sociedades depresivas

«Pensemos en tantas sociedad que conocemos aquí en Europa: son sociedades depresivas, porque no quieren hijos, no tienen hijos, la cifra de nacimientos no llega al uno por ciento. ¿Por qué? Que cada uno de nosotros piense y responda. Si una familia generosa de hijos es vista como si fuese un peso, ¡hay algo que no funciona! La generación de hijos debe ser responsable, como enseña también la Encíclica Humanae Vitae del Beato Pablo VI, perotener más hijos no puede convertirse automáticamente en una elección irresponsable».
«Es más, no tener hijos es una elección egoísta. La vida rejuvenece y adquiere energías que se multiplican: se enriquece, no se empobrece», expresó.

Honrar a los padres

Por otro lado, «una sociedad de hijos que no honran a sus padres es una sociedad sin honor; ¡cuando no se honra a los padres se pierde el propio honor!», destacó. Sería «una sociedad destinada a llenarse de jóvenes áridos y ávidos».
Durante la catequesis, el Papa tomó «una bonita imagen de Isaías» para reflexionar sobre los hijos, usando las palabras del profeta: «Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón».
Ésta «es una espléndida imagen de la felicidad que se realiza en el reconocimiento entre los padres y los hijos, que caminan juntos hacia un futuro de libertad y de paz, después de un largo tiempo de privaciones y de separaciones», indicó el Papa.
Así, «existe un estrecho lazo entre la esperanza de un pueblo y la armonía entre las generaciones» algo que «debemos pensar bien», añadió después Francisco.
«Los hijos son un regalo. Cada uno es único e irrepetible; y al mismo tiempo de manera inconfundible unido a sus raíces. Ser hijo e hija, en efecto, según el diseño de Dios, significa llevar en sí la memoria y la esperanza de un amor que ha realizado en sí mismo dando vida a otro ser humano, original y nuevo».
El Papa subrayó que «para los padres cada hijo es único, es diferente, es distinto» y contó una anécdota familiar: «Permítanme un recuerdo de familia. Mi madre decía de nosotros -éramos cinco: 'Tengo cinco hijos'. «Cuando le preguntaban: '¿Cuál es tu preferido?', ella respondía: 'Yo tengo cinco hijos, como cinco dedos. Si me golpean a este, me hacen daño; si me golpean a este otro, me hacen daño: Me hacen daño los cinco. Todos son hijos míos, pero todos diferentes como los dedos de una mano'. ¡Y así es la familia! 'Mis hijos son diferentes, pero todos hijos'».

Al hijo se le ama porque es hijo

El Papa subrayó además que «al hijo se le ama porque es hijo: no porque es guapo, o porque es así o asá; no, ¡porque es hijo!», volvió a exclamar.
«Un hijo es un hijo: una vida generada por nosotros pero destinada a él, a su bien, al bien de la familia, de la sociedad, de la humanidad entera».
Y «de aquí viene también la profundidad de la experiencia humana de ser hijo e hija, que nos permite descubrir la dimensión más gratuita del amor, que no termina nunca de asombrarnos».
El Papa explicó también que «son amados antes de que lleguen». «Cuántas veces las madres en la plaza me hacen ver su barriga y me piden la bendición... estos niños son amados antes de venir al mundo. Y esto es gratuidad, esto es amor».
Sobre el mismo tema, comentó que «son amados antes de haber hecho cualquier cosa para merecerlo, antes de saber hablar o pensar, incluso antes de venir al mundo».
Por tanto, «el ser hijo es la condición fundamental para conocer el amor de Dios, que es la fuente última de este auténtico milagro. En el alma de cada hijo, que es vulnerable, Dios pone el sello de este amor, que se encuentra en la base de su dignidad personal, una dignidad que nadie y ninguno podrá destruir».
Sobre la actualidad, dijo que «hoy parece más difícil para los hijos imaginar su futuro. Los padres tal vez han dado un paso atrás y los niños se han vuelto más inseguros al dar pasos hacia adelante».
Sin embargo, Dios «continúa siguiéndonos con paciencia sin disminuir su amor por nosotros. El Padre celeste no da pasos hacia atrás en su amor por nosotros, ¡nunca! Va siempre adelante y si no puede andar hacia adelante nos espera, pero no va hacia atrás; quiere que sus hijos sean valientes y den pasos hacia adelante».

Sin miedo

Por su parte, los hijos «no deben tener miedo en la tarea de construir un mundo nuevo: es justo para ellos desear que sea mejor que aquello que han recibido. Pero esto se da sin arrogancia, sin presunción. De los hijos se necesita que sepan reconocer el valor, y a los padres se les debe siempre rendir honor».
Sobre este cuarto mandamiento de honrar a los padres, Francisco señaló que «viene justo después de los que se refieren al mismo Dios. De hecho tiene algo de sagrado, de divino, algo que está en la raíz de cualquier otro tipo de relación entre los hombres».
«Los hijos aprenden a hacerse cargo de su familia, madurando en el compartir sus sacrificios, crecen apreciando sus dones».
Tras estas palabras, Francisco pidió un minuto de silencio para que cada uno pensase en sus propios hijos y padres, agradeciendo a Dios el don de la vida».
«En el multiplicarse de las generaciones hay un misterio de enriquecimiento de la vida de todos, que viene del mismo Dios. Debemos redescubrirlo, desafiando a los prejuicios y vivirlo en la fe, en la perfecta felicidad».