El Papa podrá pedir la renuncia a un obispo por razones particulares, después de comunicarselas y de escuchar las suyas. Además, los miembros de la Curia deben presentar sin excepción la renuncia a los 75 y cuando desaparezca su dicasterio u oficina. Son las dos grandes novedades de la primera disposición del Papa Francisco para la reforma de la curia y el gobierno de la Iglesia.
(Aleteia/InfoCatólica) La Santa Sede ha hecho pública la disposición «Rescriptum ex audientia» sobre la renuncia de los obispos diocesanos y los titulares de las oficinas vaticanas. En esta disposición, el Papa muestra que el Ministerio «debe ser entendido como un servicio (diakonia) al pueblo santo de Dios y requiere que quienes están encargados, se dediquen con todas sus energías».
Según se explica, la disposición recoge las recomendaciones del Consejo de Cardenales que asisten al Papa y se comienza así la reforma de la Curia Roma y el gobierno de la Iglesia.
Entre las cuestiones que se regula se encuentra la invitación a los obispos diocesanos, coadjutores y auxiliares a presentar la renuncia de su cargo pastoral en la edad de setenta y cinco años de edad. Renuncia que sólo tendrá efecto en el momento en que es aceptada por las autoridades legítimas.
Consideran «digno de aprecio a la Iglesia» todos aquellos que presentan su renuncia por enfermedad u otra razón seria y solicitan que en tales casos, «los fieles están llamados a mostrar solidaridad y comprensión para quien fue su pastor, asistiendo a los regularmente según las exigencias de la caridad y la justicia, de conformidad con las disposiciones de la can. § 2 CIC 402».
La gran novedad del texto se centra en la posibilidad de circunstancias especiales, cuando o «la autoridad competente considere necesaria pedir un obispo presentar la renuncia a la oficina pastoral». Para ello muestran que se debe dar a conocer las razones de tal petición y escuchar atentamente sus razones, «en diálogo fraterno».
Los cardenales cabezas de Dicasterio de la Curia Romana también presentarán la renuncia a los setenta y cinco años de edad y el Papa, «considerándolo todo, procederá». También cesarán cuando tengan otro compromiso o se produzca una descomposición del dicasterio u oficina.
MÉXICO D.F., 23 Oct. 14 / 09:13 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Vicario Judicial Adjunto del Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de México, P. José María Romero Rodríguez, explicó los pasos del proceso de nulidad matrimonial que, precisó, no es un “divorcio” católico sino el reconocimiento de que entre dos personas nunca hubomatrimonio.
En un artículo publicado por el SIAME a propósito del reciente Sínodo de laFamilia que acaba de concluir hace unos días en el Vaticano, el sacerdote indicó que, en líneas generales, son seis los pasos a seguir cuando se cree que el matrimonio puede ser nulo.
En el proceso actual, dice el P. Romero, lo primero que debe tenerse en cuenta es que el proceso de nulidad, en estricto, es un “juicio” cuya “finalidad es ‘declarar’ nulo un sacramento entre los bautizados que desde sus orígenes careció de validez de acuerdo a las causales establecidas en el Código de Derecho Canónico”.
¿Quién juzga y dónde se lleva a cabo un proceso de nulidad matrimonial? El Obispo de la diócesis es quien tiene la potestad judicial entre sus fieles y la ejerce por medio de los tribunales eclesiásticos; concretamente por medio del Vicario Judicial y de los Jueces. En este sentido, el lugar al que se debe acudir para tramitar la nulidad es el Tribunal Eclesiástico.
¿Por qué Instancias pasa y cuánto dura un proceso? El juicio de nulidad matrimonial concluye con una sentencia que puede ser “afirmativa” (el matrimonio es nulo) o “negativa” el matrimonio es válido.
La sentencia es el resultado del juicio realizado por un tribunal llamado de “primera instancia”, quien al dictar dicha sentencia la transmite a otro tribunal llamado de apelación, que es el responsable de confirmar o no dicha sentencia.
¿Cómo se inicia o se pide un proceso de nulidad matrimonial? Para iniciar un proceso es necesario presentar un “Escrito de Demanda” donde se debe especificar ante qué Tribunal se introduce la demanda, ¿qué se pide y contra quién?, los datos y el domicilio del demandante, del demandado y los hechos que justifican la demanda.
Además del Escrito también se deben presentar otros requisitos. La mayoría de los Tribunales tiene un “Instructivo guía” que ayuda y facilita la redacción del dicho escrito.
¿En qué se fundamenta la decisión de los jueces al declarar válido o nulo un matrimonio?
El P. Romero explica asimismo que el Código de Derecho Canónico pide que para que los jueces puedan declarar nulo un matrimonio requieren tener “la certezamoral”, misma que se desprende de lo “alegado y probado” en el proceso. Lo “alegado y probado” se refiere a las pruebas que los involucrados presentan al juez (las declaraciones de las partes, las declaraciones de algunos testigos, algunos documentos, e incluso algunos exámenes psicológicos que se hacen por mandato del juez).
De no obtener la certeza moral, precisa el sacerdote, el matrimonio “goza del favor del derecho”, es decir, el Tribunal tiene la obligación de declarar que el Matrimonio es válido.
Si bien este proceso tiene un costo, las personas que se encuentren en una situación económica precaria pueden obtener la reducción.
Si una persona tiene argumentos válidos para sospechar de la nulidad de su matrimonio puede pedir una entrevista, totalmente gratuita en los Tribunales Eclesiásticos. Si tiene dudas o desea saber más sobre el proceso de nulidad matrimonial puede acudir al Tribunal más cercano. En la Ciudad de México puede visitar el sitio web http://tribunaleclesiastico.org
VATICANO, 23 Oct. 14 / 12:08 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Francisco dirigió este jueves un discurso a una delegación de la Asociación Internacional de Derecho Penal en la que condenó las ejecuciones extrajudiciales y la pena de muerte -medida incluso usada por regímenes totalitarios para suprimir a la disidencia y perseguir a las minorías-, y afirmó que el respeto a la dignidad humana debe ser el límite a cualquier arbitrariedad y exceso por parte de los agentes del Estado.
En su discurso el Santo Padre reafirmó la condena absoluta de la pena de muerte, que para un cristiano es inadmisible; así como las llamadas ''ejecuciones extrajudiciales'', es decir los homicidios cometidos deliberadamente por algunos estados o sus agentes y presentados como consecuencia indeseada del uso razonable, necesario y proporcional de la fuerza para aplicar la ley.
Francisco señaló que los argumentos contra la pena de muerte son conocidos. LaIglesia –indicó-, ha mencionado algunos, como la posibilidad del error judicial y el uso que le dan los regímenes totalitarios como ''instrumento de supresión de la disidencia política o de persecución de las minorías religiosas o culturales''.
Asimismo, se expresó contra la cadena perpetua por ser “una sentencia de muerte escondida”.
El Santo Padre también condenó la tortura y advirtió que la misma doctrina penal tiene una importante responsabilidad en esto por haber permitido, en ciertos casos, la legitimación de la tortura en determinadas condiciones, abriendo el camino para abusos posteriores.
En su discurso, Francisco también exhortó a los juristas a adoptar instrumentos legales y políticos que no caigan en la lógica del ''chivo expiatorio'', condenando al sacrificio a personas acusadas injustamente de las desgracias que afectan a una comunidad.
Además abordó la situación de los presos sin condena y los condenados sin juicio. Señaló que la prisión preventiva, cuando se usa de forma abusiva, constituye otra forma contemporánea de pena ilícita oculta, más allá de la legalidad.
También se refirió a las condiciones deplorables de los penitenciarios en buena parte del planeta. Dijo que aunque a veces se debe a la carencia de infraestructuras, otras son el resultado del ''ejercicio arbitrario y despiadado del poder sobre las personas privadas de libertad''.
Francisco no olvidó la aplicación de sanciones penales a los niños y ancianos condenando su uso en ambos casos. Además condenó la trata de personas y la esclavitud, ''reconocida como crimen contra la humanidad y crimen de guerra tanto por el derecho internacional como en tantas legislaciones nacionales''.
El Papa también se refirió a la pobreza absoluta que sufren mil millones de personas y la corrupción. ''La escandalosa concentración de la riqueza global es posible a causa de la connivencia de los responsables de la cosa pública con los poderes fuertes. La corrupción, es en sí misma un proceso de muerte... y un mal más grande que el pecado. Un mal que más que perdonar hay que curar'', advirtió.
''La cautela en la aplicación de la pena debe ser el principio regidor de los sistemas penales... y el respeto de la dignidad humana no sólo debe actuar como límite de la arbitrariedad y los excesos de los agentes del Estado, sino como criterio de orientación para perseguir y reprimir las conductas que representan los ataques más graves a la dignidad e integridad de la persona'', concluyó.
Ciudad del Vaticano, 23 octubre 2014(VIS).-El Santo Padre recibió esta mañana en audiencia a una delegación de la Asociación Internacional de Derecho Penal a quien dirigió un discurso centrado en los puntos que, en ese ámbito, interpelan a la Iglesia en su misión de evangelización y de promoción humana.
El Papa comenzó recordando a los juristas la necesidad de adoptar instrumentos legales y políticos que no caigan en la lógica mitológica del ''chivo expiatorio'' es decir del individuo acusado injustamente de las desgracias que afectan a una comunidad y por ellos sacrificado, y de rechazar la creencia según la cual la sanción penal consigue beneficios que requerirían, en cambio, la implementación de políticas sociales económicas y de inclusión social. También, reiterando el primado de la vida y la dignidad de la persona, reafirmó la condena absoluta de la pena de muerte, que para un cristiano es inadmisible y, en este contexto, habló también de las llamadas ''ejecuciones extrajudiciales'', es decir los homicidios deliberados cometidos por algunos estados o sus agentes y presentados como consecuencia indeseada del uso razonable, necesario y proporcional de la fuerza para aplicar la ley. Asimismo destacó que la pena de muerte es utilizada en los regímenes totalitarios como ''un instrumento de supresión de la disidencia política o de persecución de las minorías religiosas o culturales''.
Después habló de las condiciones de los encarcelados, entre ellos los presos sin condena y los condenados sin juicio afirmando que la prisión preventiva, cuando se usa de forma abusiva constituye otra forma contemporánea de pena ilícita oculta, más allá de la legalidad. También se refirió a las condiciones deplorables de los penitenciarios en buena parte del planeta, que si a veces se deben a la carencia de infraestructuras, otras son el resultado del ''ejercicio arbitrario y despiadado del poder sobre las personas privadas de libertad''. Francisco habló también de la tortura y de otros tratos inhumanos y degradantes, afirmando que en nuestros días las torturas se administran no sólo como un medio para lograr un fin particular, tales como la confesión o denuncia -practicas características de la doctrina de la seguridad nacional - sino que constituyen un dolor añadido a los males propios de la detención. La misma doctrina penal- señaló- tiene una importante responsabilidad en esto por haber permitido en ciertos casos, la legitimación de la tortura en determinadas condiciones, abriendo el camino para abusos posteriores.
No olvidó el Papa la aplicación de sanciones penales a los niños y ancianos condenando su uso en ambos casos, ni tampoco algunas formas de criminalidad que hieren gravemente la dignidad de la persona y el bien común, entre ellas la trata de personas y la esclavitud, ''reconocida como crimen contra la humanidad y crimen de guerra tanto por el derecho internacional como en tantas legislaciones nacionales''. Entre estas formas de criminalidad citó también la pobreza absoluta en que viven más de mil millones de personas y la corrupción. ''La escandalosa concentración de la riqueza global -dijo- es posible a causa de la connivencia de los responsables de la cosa pública con los poderes fuertes. La corrupción, es en si misma un proceso de muerte... y un mal más grande que el pecado. Un mal que más perdonar hay que curar''.
''La cautela en la aplicación de la pena -concluyó- debe ser el principio regidor de los sistemas penales... y el respeto de la dignidad humana no sólo debe actuar como límite de la arbitrariedad y los excesos de los agentes del Estado, sino como criterio de orientación para perseguir y reprimir las conductas que representan los ataques más graves a la dignidad e integridad de la persona''.
ROMA, 13 Oct. 14 / 12:38 am (ACI).- Carmen Peña García, directora especialista en Causas Matrimoniales de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid (España) aclaró que en laIglesiano se “anula” ningúnmatrimonio, sino que se le declara nulo –que nunca existió– ya que el mensaje de Jesús en el Evangelio es preciso: “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.
Peña es profesora de derecho canónico y ha trabajado en el tema de la familiacomo defensora del vínculo y promotora de justicia del Tribunal Metropolitano de Madrid desde hace varios años. Este recorrido a favor de la familia le hizo llegar al Vaticano para participar como experta en el Sínodo Extraordinario para la Familia que se realiza hasta el 19 de octubre.
En conversación con ACI Prensa en Roma, la canonista española expresó que la Iglesia Católica se esfuerza por ayudar a entender su situación frente al matrimonio a aquellas parejas separadas cuyas nupcias nunca surtieron efecto a los ojos de Dios.
“No todos los primeros matrimonios fracasados son nulos, pero muchos sí pueden serlo. El reconocimiento de la nulidad no es tan difícil como a veces la gente piensa; hay muchas causas de nulidad y muchos motivos que la provocan. A veces hay un desconocimiento sobre esto, y se podría hacer mucho en este sentido”, dijo.
“Un modo de solventar muchas situaciones de divorciados vueltos a casar que quieren estar en plena comunión eclesial y quieren volver a una vida plena dentro de la Iglesia pasa por el estudio que hace la Iglesia a través de sus tribunales si su primer matrimonio fue válido o no”, añadió.
En relación a aquellas parejas divorciadas cuyo matrimonio fue válido de acuerdo a las normas del derecho canónico, Peña afirmó que la Iglesia está en camino para darles un acompañamiento.
“De algún modo se trata de ver, no obstante, cómo acompañar a esas personas, cómo apoyarlas, cómo reconocer que a pesar de esa situación son miembros de pleno derecho en la Iglesia. Como dice el Papa: ‘la Iglesia tiene que acoger a todas las personas y a todos los Hijos como una Madre amorosa, y más al débil o al herido’. Lo que quiere decir es que debemos acoger a cada persona con su vida a cuestas, porque la vida de cada uno debe ser tenida en consideración”, expresó.
Por otro lado subrayó que “si el primer matrimonio es válido, por el principio de la indisolubilidad, la Iglesia parte de que no se puede reconocer un segundo matrimonio, porque el mensaje del Evangelio es claro”.
Peña participa en el Sínodo como experta canonista y su labor fundamental es resolver las dudas en situaciones matrimoniales donde es necesario estudiar más en profundidad a nivel del derecho canónico.
“Ya seamos canonistas, teólogos, moralistas, de ciencias sociales y humanas, nosotros aportamos nuestro conocimiento en esas cuestiones, y con carácter general, ayudamos en la revisión de los documentos y en la preparación y elaboración de los documentos que se van entregando en la asamblea y que luego darán lugar a la relación final”, indicó.
Por último la experta lamentó que en relación al Sínodo y desde el punto de vista mediático, se ha podido crear una impresión de que la Doctrina de la Iglesia va a cambiar de una día para otro. “Esto es un globo que el mismo Papa ha intentado pinchar muchas veces, por eso no hay que focalizar ahí el tema; el Sínodo de la Familia es mucho más amplio. El Sínodo busca líneas pastorales, no cambiar la doctrina”, concluyó.
Juan Pablo II guió a la Iglesia con mano amorosa marcando una huella decisiva en la historia del mundo contemporáneo. 16 de ocubre
Por: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net
16 de octubre 2004
Celebramos el XXVI aniversario del pontificado de Juan Pablo II, Pontífice máximo de la Iglesia Universal.
El Papa es el máximo representante de Dios en la tierra, el Vicario de Cristo, y Juan Pablo II ha sido un magnífico guía y un ejemplo a seguir para todos los hombres, incluso los no católicos.
El Papa es el representante de Cristo en la tierra y es la cabeza visible de la Iglesia. Es el pastor supremo de los católicos. Dirige y mantiene unida la Iglesia.
Está asistido por el Espíritu Santo quien actúa directamente sobre Èl, lo santifica y lo ayuda con sus dones para guiar y fortalecer a la Iglesia con su ejemplo y palabra. El Papa tiene la misión de enseñar, santificar y gobernar la Iglesia Universal.
Nosotros, como cristianos, le debemos nuestro amor y adhesión por lo que es, y por lo que representa, como un hombre santo que nos da un gran ejemplo y como el representante de Jesucristo en la tierra.
Reconocerlo como nuestro pastor, obedecer sus mandatos, conocer su palabra, ser fieles a sus enseñanzas, defender su persona y su obra y rezar por Èl son obras de un buen católico.
Cuando un Papa muere, se reúnen en el Vaticano todos los cardenales del mundo para elegir al nuevo sucesor de San Pedro y se encierran en una reunión que se llama Cónclave (cerrados con llave) y permanecen en oración intensa y sacrificio pidiéndole al Espíritu Santo que los ilumine.
Mientras no se haya elegido Papa, en la chimenea del Vaticano sale humo negro; y cuando ya se eligió, sale humo blanco como señal de que ya se escogió al nuevo representante de Cristo en la tierra.
Su nombre es Karol Wojtyla. Nació en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920. Quedó huérfano muy joven y vivió momentos muy difíciles durante la guerra, y al terminar ésta, tuvo que trabajar como obrero al mismo tiempo que estudiar para sacerdote.
Fue consagrado obispo a los 38 años, convirtiéndose, junto con el cardenal Wiszynski, en un soporte muy fuerte para la Iglesia de Polonia, que vivía momentos muy dificiles bajo el régimen comunista, defendiendo siempre la libertad religiosa.
En 1967, Pablo VI lo hizo cardenal y fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978.
El 22 de octubre comenzó solemnemente su pontificado. Ofreció su pontificado a la Virgen María con el lema ¡Todo Tuyo!.
Desde el principio ha viajado fuera del Vaticano, visitando parroquias, hospitales y colegios y haciendo viajes apostólicos por todo el mundo.
Ha visitado más de 80 países en los 5 continentes, defendiendo los valores cristianos y llevando adelante la Nueva Evangelización.
El 13 de mayo de 1981, día de la Virgen de Fátima, sufrió un atentado en la Plaza de San Pedro.
Ha escrito muchas cartas y encíclicas acerca de distintos temas: la familia, el trabajo, la redención, la Virgen María. Vive en la Ciudad del Vaticano en Italia.
Sus deportes favoritos son: escalar montañas, esquiar en nieve y el fútbol. Juan Pablo II sigue guiando la Iglesia con mano amorosa marcando una huella decisiva en la historia del mundo contemporáneo.
Cada año, el 16 de octubre, recordamos cuando fue elegido Sumo Pontífice y celebramos su aniversario.
La iglesia celebra la memoria litúrgica de Santa Teresa de Ávila. Por este motivo comienza el Año Jubilar por el quinto centenario del nacimiento de esta santa española (28 marzo 1515 – 15 octubre 1582). El Papa Francisco escribe un mensaje al obispo de Ávila con este motivo: Vaticano, 15 de octubre de 2014 A Monseñor Jesús García Burillo Obispo de Ávila ÁVILA Querido Hermano: El 28 de marzo de 1515 nació en Ávila una niña que con el tiempo sería conocida como santa Teresa de Jesús. Al acercarse el quinto centenario de su nacimiento, vuelvo la mirada a esa ciudad para dar gracias a Dios por el don de esta gran mujer y animar a los fieles de la querida diócesis abulense y a todos los españoles a conocer la historia de esa insigne fundadora, así como a leer sus libros, que, junto con sus hijas en los numerosos Carmelos esparcidos por el mundo, nos siguen diciendo quién y cómo fue la Madre Teresa y qué puede enseñarnos a los hombres y mujeres de hoy. En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida y de su obra. Ella entendió su vida como camino de perfección por el que Dios conduce al hombre, morada tras morada, hasta Él y, al mismo tiempo, lo pone en marcha hacia los hombres. ¿Por qué caminos quiere llevarnos el Señor tras las huellas y de la mano de santa Teresa? Quisiera recordar cuatro que me hacen mucho bien: el camino de la alegría, de la oración, de la fraternidad y del propio tiempo. Teresa de Jesús invita a sus monjas a «andar alegres sirviendo» (Camino 18,5). La verdadera santidad es alegría, porque “un santo triste es un triste santo”. Los santos, antes que héroes esforzados, son fruto de la gracia de Dios a los hombres. Cada santo nos manifiesta un rasgo del multiforme rostro de Dios. En santa Teresa contemplamos al Dios que, siendo «soberana Majestad, eterna Sabiduría» (Poesía 2), se revela cercano y compañero, que tiene sus delicias en conversar con los hombres: Dios se alegra con nosotros. Y, de sentir su amor, le nacía a la Santa una alegría contagiosa que no podía disimular y que transmitía a su alrededor. Esta alegría es un camino que hay que andar toda la vida. No es instantánea, superficial, bullanguera. Hay que procurarla ya «a los principios» (Vida 13,1). Expresa el gozo interior del alma, es humilde y «modesta» (cf. Fundaciones 12,1). No se alcanza por el atajo fácil que evita la renuncia, el sufrimiento o la cruz, sino que se encuentra padeciendo trabajos y dolores (cf. Vida 6,2; 30,8), mirando al Crucificado y buscando al Resucitado (cf. Camino 26,4). De ahí que la alegría de santa Teresa no sea egoísta ni autorreferencial. Como la del cielo, consiste en «alegrarse que se alegren todos» (Camino 30,5), poniéndose al servicio de los demás con amor desinteresado. Al igual que a uno de sus monasterios en dificultades, la Santa nos dice también hoy a nosotros, especialmente a los jóvenes: «¡No dejen de andar alegres!» (Carta 284,4). ¡El Evangelio no es una bolsa de plomo que se arrastra pesadamente, sino una fuente de gozo que llena de Dios el corazón y lo impulsa a servir a los hermanos! La Santa transitó también el camino de la oración, que definió bellamente como un «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama» (Vida 8,5). Cuando los tiempos son “recios”, son necesarios «amigos fuertes de Dios» para sostener a los flojos (Vida 15,5). Rezar no es una forma de huir, tampoco de meterse en una burbuja, ni de aislarse, sino de avanzar en una amistad que tanto más crece cuanto más se trata al Señor, «amigo verdadero» y «compañero» fiel de viaje, con quien «todo se puede sufrir», pues siempre «ayuda, da esfuerzo y nunca falta» (Vida 22,6). Para orar «no está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho» (Moradas IV,1,7), en volver los ojos para mirar a quien no deja de mirarnos amorosamente y sufrirnos pacientemente (cf. Camino 26,3-4). Por muchos caminos puede Dios conducir las almas hacia sí, pero la oración es el «camino seguro» (Vida 21,5). Dejarla es perderse (cf. Vida 19,6). Estos consejos de la Santa son de perenne actualidad. ¡Vayan adelante, pues, por el camino de la oración, con determinación, sin detenerse, hasta el fin! Esto vale singularmente para todos los miembros de la vida consagrada. En una cultura de lo provisorio, vivan la fidelidad del «para siempre, siempre, siempre» (Vida 1,5); en un mundo sin esperanza, muestren la fecundidad de un «corazón enamorado» (Poesía 5); y en una sociedad con tantos ídolos, sean testigos de que «sólo Dios basta» (Poesía 9). Este camino no podemos hacerlo solos, sino juntos. Para la santa reformadora la senda de la oración discurre por la vía de la fraternidad en el seno de la Iglesia madre. Ésta fue su respuesta providencial, nacida de la inspiración divina y de su intuición femenina, a los problemas de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo: fundar pequeñas comunidades de mujeres que, a imitación del “colegio apostólico”, siguieran a Cristo viviendo sencillamente el Evangelio y sosteniendo a toda la Iglesia con una vida hecha plegaria. «Para esto os juntó Él aquí, hermanas» (Camino 2,5) y tal fue la promesa: «que Cristo andaría con nosotras» (Vida 32,11). ¡Qué linda definición de la fraternidad en la Iglesia: andar juntos con Cristo como hermanos! Para ello no recomienda Teresa de Jesús muchas cosas, simplemente tres: amarse mucho unos a otros, desasirse de todo y verdadera humildad, que «aunque la digo a la postre es la base principal y las abraza todas» (Camino 4,4). ¡Cómo desearía, en estos tiempos, unas comunidades cristianas más fraternas donde se haga este camino: andar en la verdad de la humildad que nos libera de nosotros mismos para amar más y mejor a los demás, especialmente a los más pobres! ¡Nada hay más hermoso que vivir y morir como hijos de esta Iglesia madre! Precisamente porque es madre de puertas abiertas, la Iglesia siempre está en camino hacia los hombres para llevarles aquel «agua viva» (cf. Jn 4,10) que riega el huerto de su corazón sediento. La santa escritora y maestra de oración fue al mismo tiempo fundadora y misionera por los caminos de España. Su experiencia mística no la separó del mundo ni de las preocupaciones de la gente. Al contrario, le dio nuevo impulso y coraje para la acción y los deberes de cada día, porque también «entre los pucheros anda el Señor» (Fundaciones 5,8). Ella vivió las dificultades de su tiempo –tan complicado– sin ceder a la tentación del lamento amargo, sino más bien aceptándolas en la fe como una oportunidad para dar un paso más en el camino. Y es que, «para hacer Dios grandes mercedes a quien de veras le sirve, siempre es tiempo» (Fundaciones 4,6). Hoy Teresa nos dice: Reza más para comprender bien lo que pasa a tu alrededor y así actuar mejor. La oración vence el pesimismo y genera buenas iniciativas (cf. Moradas VII,4,6). ¡Éste es el realismo teresiano, que exige obras en lugar de emociones, y amor en vez de ensueños, el realismo del amor humilde frente a un ascetismo afanoso! Algunas veces la Santa abrevia sus sabrosas cartas diciendo: «Estamos de camino» (Carta 469,7.9), como expresión de la urgencia por continuar hasta el fin con la tarea comenzada. Cuando arde el mundo, no se puede perder el tiempo en negocios de poca importancia. ¡Ojalá contagie a todos esta santa prisa por salir a recorrer los caminos de nuestro propio tiempo, con el Evangelio en la mano y el Espíritu en el corazón! «¡Ya es tiempo de caminar!» (Ana de San Bartolomé, Últimas acciones de la vida de santa Teresa). Estas palabras de santa Teresa de Ávila a punto de morir son la síntesis de su vida y se convierten para nosotros, especialmente para la familia carmelitana, sus paisanos abulenses y todos los españoles, en una preciosa herencia a conservar y enriquecer. Querido Hermano, con mi saludo cordial, a todos les digo: ¡Ya es tiempo de caminar, andando por los caminos de la alegría, de la oración, de la fraternidad, del tiempo vivido como gracia! Recorramos los caminos de la vida de la mano de santa Teresa. Sus huellas nos conducen siempre a Jesús. Les pido, por favor, que recen por mí, pues lo necesito. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Fraternalmente, Francisco