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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Las claves del Papa Francisco para ser santo en lo cotidiano

VATICANO, 19 Nov. 14 / 10:19 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó se catequesisde la audiencia general de este miércoles a reflexionar sobre el llamado universal a la santidad, recordó que “¡todos podemos ser santos!” y explicó las claves para vivir esto en la vida cotidiana.
En una mañana soleada en Roma, el Santo Padre recordó que “un gran don delConcilio Vaticano II es el de haber recuperado una visión decisión de la Iglesiafundada en la comunión, y haber entendido de nuevo el principio de la autoridad y de la jerarquía en esa perspectiva”. Gracias a este hecho, se entiende mejor “que todos los cristianos, como bautizados, tienen una igual dignidad ante el Señor y los une la misma vocación, que es la de la santidad”.
El Papa explicó luego las líneas generales de lo que significa el don de la santidad para cada persona: “antes que nada debemos tener muy presente que la santidad no es algo que nos procuramos nosotros, que obtenemos nosotros con nuestras cualidades y nuestras capacidades”.
“La santidad es un don, es el don que nos hace el Señor Jesús, cuando nos toma consigo y nos reviste de sí mismo, nos hace como Él. En la Carta a los Efesios, el apóstol Pablo afirma que “Cristo ha amado a la Iglesia y se ha dado a sí mismo por ella, para hacerla santa”, explicó el Santo Padre a los miles de congregados en la Plaza de San Pedro.
La santidad, prosiguió el Pontífice, “es el rostro más bello de la Iglesia: es redescubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y de su amor. Se entiende, entonces, que la santidad no es una prerrogativa solo de algunos: la santidad es un don que se ofrece a todos, nadie está excluido, por eso constituye el carácter distintivo de todo cristiano”.
A su parecer, “para ser santos, no es necesario por fuerza ser obispos, sacerdotes o religiosos. ¡Todos estamos llamados a ser santos!” y precisamente “muchas veces, tenemos la tentación de pensar que la santidad se reserva solo a los que tienen la posibilidad de separarse de los asuntos cotidianos, para dedicarse exclusivamente a la oración. ¡Pero no es así!”, dijo enérgico el Papa.
Pero, ¿qué es la santidad? No es “cerrar los ojos y poner caras” sino vivir “con amor” y ofrecer “el testimonio cristiano en las ocupaciones de todos los días donde estamos llamados a convertirnos en santos. Y cada uno en las condiciones y en el estado de vida en el que se encuentra”.
En este sentido, el Papa enumeró una serie de “estados de vida” y la manera correcta de llevar a la santidad a ellos: “¿Eres consagrado o consagrada? Sé santo viviendo con alegría tu donación y tu ministerio. ¿Estás casado? Sé santo amando y cuidando a tu marido o a tu mujer, como Cristo hizo con la Iglesia. ¿Eres un bautizado no casado? Sé santo cumpliendo con honestidad y eficiencia tu trabajo y ofreciendo tu tiempo al servicio de los hermanos”.
 “Allí donde trabajas puedes ser santo. Dios te da la gracia de ser santo. Dios se comunica contigo. Allí donde trabajas. En cualquier lugar se puede ser santo si nos abrimos a esa gracia que trabaja en nosotros y nos lleva a la santidad”.
“¿Eres padre o abuelo? Sé santo enseñando con pasión a los hijos y nietos a conocer y seguir a Jesús. Se necesita mucha paciencia para esto, para ser buenos padres, buenos abuelos es necesaria la paciencia, ahí viene la santidad: ejercitando la paciencia ¿Eres catequista, educador o voluntario? Sé santo convirtiéndote en signo visible del amor de Dios y de su presencia al lado de las personas”.
Es decir, prosiguió el Santo Padre, “cada estado de vida lleva a la santidad, ¡siempre! En tu casa, en la calle, en el trabajo, en la Iglesia. En cualquier momento y estado de vida que tengas está abierto el camino a la santidad. No se cansen de seguir este camino” porque “es Dios quien te da la gracia. Lo único que te pide el Señor es que estemos en comunión con el Señor y al servicio de los hermanos”
Además, el Santo Padre pidió a todos hacer “examen de conciencia” y responder en silencio cómo se ha respondido a la llamada del Señor a la santidad.
Una invitación a la alegría
“Cuando el Señor nos invita a convertirnos en santos, no nos llama a cualquier cosa pesada, triste… ¡Todo lo contrario! Es la invitación a compartir su alegría, a vivir y a ofrecer con alegría todos los momentos de nuestra vida, haciéndola, al mismo tiempo, un don de amor por las personas que tenemos al lado”.
Para Francisco, “si comprendemos esto, todo cambia adquiere un significado nuevo, bello, comenzando por las pequeñas cosas de todos los días”, dijo para continuar con varios ejemplos que hicieran sus palabras más comprensibles a la gente: “Una señora va al mercado a comprar, encuentra a una vecina empiezan a hablar y comienza la charla, pero si ella dice no quiero hablar mal de nadie, allí empieza el camino de la santidad”.
“O si tu hijo quiere hablar contigo de sus historias, o de que está cansado de trabajar, ponte cómodo y escucha a tu hijo que te necesita: ese es otro paso a la santidad. Termina la jornada, estamos cansados todos, llega la hora de la oración: ese es otro paso hacia la santidad. Llega el domingo: vamos a Misa a comulgar, a veces una buena confesión que nos limpie un poco, otro paso a la santidad”.
“Rezar a la Virgen que es tan buena, tan bella, rezo un Rosario: otro paso a la santidad. Tantos pasos pequeños hacia la santidad. O voy por la calle, veo a un pobre, me detengo, le pregunto, le doy algo, es otro paso hacia la santidad. Pequeñas cosas que son pequeños pasos hacia la santidad”, explicó.
Estos “pequeños pasos” nos convertirán “en personas mejores, libres del egoísmo y de la clausura en nosotros mismos, abiertos a los hermanos y a sus necesidades”.
Para concluir, el Papa Francisco volvió a exhortar a todos para acoger el don de la santidad “con alegría” y a sostenerse “los unos a los otros, para que el camino hacia la santidad no se recorra solo”, sino que “juntos en ese único cuerpo que es la Iglesia, amada y hecha santa por el Señor Jesucristo. Vayamos adelante, con valentía, en este camino hacia la santidad”, terminó.
Entre los asistentes a la audiencia general de hoy estuvieron los participantes en el Congreso Internacional Humanum que comenzó el pasado lunes y fue inaugurado por el mismo Pontífice en el nuevo Aula del Sínodo. Una semana más, acudieron también peregrinos de España, Argentina y otros países de Latinoamérica.

jueves, 16 de octubre de 2014

XXVI Aniversario del Pontificado de Juan Pablo ll

XXVI Aniversario del Pontificado de Juan Pablo ll
Juan Pablo II guió a la Iglesia con mano amorosa marcando una huella decisiva en la historia del mundo contemporáneo. 16 de ocubre


Por: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net



16 de octubre 2004
Celebramos el XXVI aniversario del pontificado de Juan Pablo II, Pontífice máximo de la Iglesia Universal. 

El Papa es el máximo representante de Dios en la tierra, el Vicario de Cristo, y Juan Pablo II ha sido un magnífico guía y un ejemplo a seguir para todos los hombres, incluso los no católicos.

Un poco de historia...

¿Quién es el Papa?

El Papa es el representante de Cristo en la tierra y es la cabeza visible de la Iglesia. Es el pastor supremo de los católicos. Dirige y mantiene unida la Iglesia. 

Está asistido por el Espíritu Santo quien actúa directamente sobre Èl, lo santifica y lo ayuda con sus dones para guiar y fortalecer a la Iglesia con su ejemplo y palabra. El Papa tiene la misión de enseñar, santificar y gobernar la Iglesia Universal.

Nosotros, como cristianos, le debemos nuestro amor y adhesión por lo que es, y por lo que representa, como un hombre santo que nos da un gran ejemplo y como el representante de Jesucristo en la tierra.

Reconocerlo como nuestro pastor, obedecer sus mandatos, conocer su palabra, ser fieles a sus enseñanzas, defender su persona y su obra y rezar por Èl son obras de un buen católico.


¿Cómo se elige al Papa?

Cuando un Papa muere, se reúnen en el Vaticano todos los cardenales del mundo para elegir al nuevo sucesor de San Pedro y se encierran en una reunión que se llama Cónclave (cerrados con llave) y permanecen en oración intensa y sacrificio pidiéndole al Espíritu Santo que los ilumine. 

Mientras no se haya elegido Papa, en la chimenea del Vaticano sale humo negro; y cuando ya se eligió, sale humo blanco como señal de que ya se escogió al nuevo representante de Cristo en la tierra.


Juan Pablo II

Su nombre es Karol Wojtyla. Nació en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920. Quedó huérfano muy joven y vivió momentos muy difíciles durante la guerra, y al terminar ésta, tuvo que trabajar como obrero al mismo tiempo que estudiar para sacerdote.

Fue consagrado obispo a los 38 años, convirtiéndose, junto con el cardenal Wiszynski, en un soporte muy fuerte para la Iglesia de Polonia, que vivía momentos muy dificiles bajo el régimen comunista, defendiendo siempre la libertad religiosa.

En 1967, Pablo VI lo hizo cardenal y fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978. 

El 22 de octubre comenzó solemnemente su pontificado. Ofreció su pontificado a la Virgen María con el lema ¡Todo Tuyo!. 

Desde el principio ha viajado fuera del Vaticano, visitando parroquias, hospitales y colegios y haciendo viajes apostólicos por todo el mundo. 

Ha visitado más de 80 países en los 5 continentes, defendiendo los valores cristianos y llevando adelante la Nueva Evangelización. 

El 13 de mayo de 1981, día de la Virgen de Fátima, sufrió un atentado en la Plaza de San Pedro.

Ha escrito muchas cartas y encíclicas acerca de distintos temas: la familia, el trabajo, la redención, la Virgen María. 
Vive en la Ciudad del Vaticano en Italia. 

Sus deportes favoritos son: escalar montañas, esquiar en nieve y el fútbol. 
Juan Pablo II sigue guiando la Iglesia con mano amorosa marcando una huella decisiva en la historia del mundo contemporáneo.

Cada año, el 16 de octubre, recordamos cuando fue elegido Sumo Pontífice y celebramos su aniversario.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Mensaje del Papa con motivo del Año Jubilar por V centenario del nacimiento de Santa Teresa de Ávila

2014-10-15 Radio Vaticana
La iglesia celebra la memoria litúrgica de Santa Teresa de Ávila. Por este motivo comienza el Año Jubilar por el quinto centenario del nacimiento de esta santa española (28 marzo 1515 – 15 octubre 1582). El Papa Francisco escribe un mensaje al obispo de Ávila con este motivo:
Vaticano, 15 de octubre de 2014 A Monseñor Jesús García Burillo
Obispo de Ávila ÁVILA
Querido Hermano: El 28 de marzo de 1515 nació en Ávila una niña que con el tiempo sería conocida como santa Teresa de Jesús. Al acercarse el quinto centenario de su nacimiento, vuelvo la mirada a esa ciudad para dar gracias a Dios por el don de esta gran mujer y animar a los fieles de la querida diócesis abulense y a todos los españoles a conocer la historia de esa insigne fundadora, así como a leer sus libros, que, junto con sus hijas en los numerosos Carmelos esparcidos por el mundo, nos siguen diciendo quién y cómo fue la Madre Teresa y qué puede enseñarnos a los hombres y mujeres de hoy.
En la escuela de la santa andariega aprendemos a ser peregrinos. La imagen del camino puede sintetizar muy bien la lección de su vida y de su obra. Ella entendió su vida como camino de perfección por el que Dios conduce al hombre, morada tras morada, hasta Él y, al mismo tiempo, lo pone en marcha hacia los hombres. ¿Por qué caminos quiere llevarnos el Señor tras las huellas y de la mano de santa Teresa? Quisiera recordar cuatro que me hacen mucho bien: el camino de la alegría, de la oración, de la fraternidad y del propio tiempo.
Teresa de Jesús invita a sus monjas a «andar alegres sirviendo» (Camino 18,5). La verdadera santidad es alegría, porque “un santo triste es un triste santo”. Los santos, antes que héroes esforzados, son fruto de la gracia de Dios a los hombres. Cada santo nos manifiesta un rasgo del multiforme rostro de Dios. En santa Teresa contemplamos al Dios que, siendo «soberana Majestad, eterna Sabiduría» (Poesía 2), se revela cercano y compañero, que tiene sus delicias en conversar con los hombres: Dios se alegra con nosotros. Y, de sentir su amor, le nacía a la Santa una alegría contagiosa que no podía disimular y que transmitía a su alrededor. Esta alegría es un camino que hay que andar toda la vida. No es instantánea, superficial, bullanguera. Hay que procurarla ya «a los principios» (Vida 13,1). Expresa el gozo interior del alma, es humilde y «modesta» (cf. Fundaciones 12,1). No se alcanza por el atajo fácil que evita la renuncia, el sufrimiento o la cruz, sino que se encuentra padeciendo trabajos y dolores (cf. Vida 6,2; 30,8), mirando al Crucificado y buscando al Resucitado (cf. Camino 26,4). De ahí que la alegría de santa Teresa no sea egoísta ni autorreferencial. Como la del cielo, consiste en «alegrarse que se alegren todos» (Camino 30,5), poniéndose al servicio de los demás con amor desinteresado. Al igual que a uno de sus monasterios en dificultades, la Santa nos dice también hoy a nosotros, especialmente a los jóvenes: «¡No dejen de andar alegres!» (Carta 284,4). ¡El Evangelio no es una bolsa de plomo que se arrastra pesadamente, sino una fuente de gozo que llena de Dios el corazón y lo impulsa a servir a los hermanos!
La Santa transitó también el camino de la oración, que definió bellamente como un «tratar de amistad estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama» (Vida 8,5). Cuando los tiempos son “recios”, son necesarios «amigos fuertes de Dios» para sostener a los flojos (Vida 15,5). Rezar no es una forma de huir, tampoco de meterse en una burbuja, ni de aislarse, sino de avanzar en una amistad que tanto más crece cuanto más se trata al Señor, «amigo verdadero» y «compañero» fiel de viaje, con quien «todo se puede sufrir», pues siempre «ayuda, da esfuerzo y nunca falta» (Vida 22,6). Para orar «no está la cosa en pensar mucho sino en amar mucho» (Moradas IV,1,7), en volver los ojos para mirar a quien no deja de mirarnos amorosamente y sufrirnos pacientemente (cf. Camino 26,3-4). Por muchos caminos puede Dios conducir las almas hacia sí, pero la oración es el «camino seguro» (Vida 21,5). Dejarla es perderse (cf. Vida 19,6). Estos consejos de la Santa son de perenne actualidad. ¡Vayan adelante, pues, por el camino de la oración, con determinación, sin detenerse, hasta el fin! Esto vale singularmente para todos los miembros de la vida consagrada. En una cultura de lo provisorio, vivan la fidelidad del «para siempre, siempre, siempre» (Vida 1,5); en un mundo sin esperanza, muestren la fecundidad de un «corazón enamorado» (Poesía 5); y en una sociedad con tantos ídolos, sean testigos de que «sólo Dios basta» (Poesía 9).
Este camino no podemos hacerlo solos, sino juntos. Para la santa reformadora la senda de la oración discurre por la vía de la fraternidad en el seno de la Iglesia madre. Ésta fue su respuesta providencial, nacida de la inspiración divina y de su intuición femenina, a los problemas de la Iglesia y de la sociedad de su tiempo: fundar pequeñas comunidades de mujeres que, a imitación del “colegio apostólico”, siguieran a Cristo viviendo sencillamente el Evangelio y sosteniendo a toda la Iglesia con una vida hecha plegaria. «Para esto os juntó Él aquí, hermanas» (Camino 2,5) y tal fue la promesa: «que Cristo andaría con nosotras» (Vida 32,11). ¡Qué linda definición de la fraternidad en la Iglesia: andar juntos con Cristo como hermanos! Para ello no recomienda Teresa de Jesús muchas cosas, simplemente tres: amarse mucho unos a otros, desasirse de todo y verdadera humildad, que «aunque la digo a la postre es la base principal y las abraza todas» (Camino 4,4). ¡Cómo desearía, en estos tiempos, unas comunidades cristianas más fraternas donde se haga este camino: andar en la verdad de la humildad que nos libera de nosotros mismos para amar más y mejor a los demás, especialmente a los más pobres! ¡Nada hay más hermoso que vivir y morir como hijos de esta Iglesia madre!
Precisamente porque es madre de puertas abiertas, la Iglesia siempre está en camino hacia los hombres para llevarles aquel «agua viva» (cf. Jn 4,10) que riega el huerto de su corazón sediento. La santa escritora y maestra de oración fue al mismo tiempo fundadora y misionera por los caminos de España. Su experiencia mística no la separó del mundo ni de las preocupaciones de la gente. Al contrario, le dio nuevo impulso y coraje para la acción y los deberes de cada día, porque también «entre los pucheros anda el Señor» (Fundaciones 5,8). Ella vivió las dificultades de su tiempo –tan complicado– sin ceder a la tentación del lamento amargo, sino más bien aceptándolas en la fe como una oportunidad para dar un paso más en el camino. Y es que, «para hacer Dios grandes mercedes a quien de veras le sirve, siempre es tiempo» (Fundaciones 4,6). Hoy Teresa nos dice: Reza más para comprender bien lo que pasa a tu alrededor y así actuar mejor. La oración vence el pesimismo y genera buenas iniciativas (cf. Moradas VII,4,6). ¡Éste es el realismo teresiano, que exige obras en lugar de emociones, y amor en vez de ensueños, el realismo del amor humilde frente a un ascetismo afanoso! Algunas veces la Santa abrevia sus sabrosas cartas diciendo: «Estamos de camino» (Carta 469,7.9), como expresión de la urgencia por continuar hasta el fin con la tarea comenzada. Cuando arde el mundo, no se puede perder el tiempo en negocios de poca importancia. ¡Ojalá contagie a todos esta santa prisa por salir a recorrer los caminos de nuestro propio tiempo, con el Evangelio en la mano y el Espíritu en el corazón!
«¡Ya es tiempo de caminar!» (Ana de San Bartolomé, Últimas acciones de la vida de santa Teresa). Estas palabras de santa Teresa de Ávila a punto de morir son la síntesis de su vida y se convierten para nosotros, especialmente para la familia carmelitana, sus paisanos abulenses y todos los españoles, en una preciosa herencia a conservar y enriquecer.
Querido Hermano, con mi saludo cordial, a todos les digo: ¡Ya es tiempo de caminar, andando por los caminos de la alegría, de la oración, de la fraternidad, del tiempo vivido como gracia! Recorramos los caminos de la vida de la mano de santa Teresa. Sus huellas nos conducen siempre a Jesús. Les pido, por favor, que recen por mí, pues lo necesito. Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide.
Fraternalmente,
Francisco

miércoles, 1 de octubre de 2014

Celebremos a Santa Teresa del niño Jesús

Nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de 1873, sus padres ejemplares fueron Luis Martin y Acelia María Guerin, los dos eran venerables.
Santa Teresa del niño Jesús, murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamó patrona universal de las misiones.
La llamó «la estrella de mi pontificado», definiéndola como  «un huracán de gloria» el movimiento universal de afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita.
Nombrada "Doctora de la Iglesia" por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 ) «Siempre he deseado, afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux, ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección»

martes, 23 de septiembre de 2014

Un nuevo Santo polaco

La repentina curación de un hombre a punto de morir a causa de cáncer será estudiada como posible milagro para la canonización del sacerdote polaco Jerzy Popieluszko.

El monseñor Michel Santier, obispo de Crétiel, anunció este sábado durante una misa celebrada en el monasterio de la Anunciación de Thiais, en el departamento francés Val-deMarne, la apertura de la investigación.
“Uno siempre es demasiado pequeño para una gracia así; ante el paso de Dios, uno se siente pequeño”, confió a Radio Vaticano, sin ocultar su emoción ante esta impresionante aventura espiritual. Él había confiado su diócesis precisamente a la intercesión del mártir polaco durante un viaje a Polonia, un año antes de esta curación, el 14 de septiembre de 2012.
Este sacerdote es recordado por el mundo por convertirse en el ícono de resistencia polaca al régimen comunista.
Fue beatificado en 2010 en una ceremonia organizada en Varsovia a la que asistió su madre, fallecida después. Para su beatificación no necesitó el reconocimiento de un milagro porque es un mártir, pero es distinto para la canonización. Y es justamente esta curación la que podría reconocerse como el milagro que inicie el proceso.
La curación sucedió en el hospital Albert-Chenevier, en un hombre que tenía un cáncer. De acuerdo con el obispo de Créteil, “los médicos habían decidido suspender el tratamiento y le habían dicho a su esposa que era el final. Ella ya había contactado con las pompas fúnebres”. 
Pero una hermana polaca de la capellanía del hospital la convenció para que acudiera a un sacerdote. “El padre Bernard Brien, que acababa de ser ordenado sacerdote en “vocación tardía” y había nacido el mismo día que el mártir polaco (el 14 de septiembre de 1947), le dio el sacramento de los enfermos y terminó sacando una imagen del padre Popieluzko. Rezó, se dirigió al Señor diciendo: “hoy es nuestro cumpleaños. Tienes que hacer algo, es el momento de intervenir”.
En unos instantes, él abrió los ojos. A la mañana siguiente, la hermana fue a visitarlo; vio que no estaba en su cama y creyó que había fallecido. Después le vio de pie caminando. El informe de los médicos ha constatado que ya no tenía células cancerígenas”, relata el prelado.
Corresponde al ordinario del lugar, en este caso el obispo de Créteil, anunciar oficialmente la apertura de la investigación para la canonización del padre Popieluszko.
“La hermana polaca estaba muy contenta, es ella quien informó a Varsovia”, recuerda monseñor Santier.
“A petición del cardenal Nisz, arzobispo de Varsovia, que ha informado a la Congregación de los santos, abrimos este sábado la investigación para reconocer la presunta curación milagrosa y esta congregación instruirá y la presentará al Papa, que toma la decisión definitiva –añadió-. Después, si se reconoce esta curación, se iniciará el proceso de canonización del padre Popieluszko".
Fuente: Aleteia

Celebremos hoy al Padre Pío de Pietrelcina

El P. Pío Nació en Pietrelcina, Italia, el 25 de mayo de 1887. Su nombre de pila era Francisco Forgione, tomó el nombre de Fray Pío de Pietrelcina en honor a San Pío V, cuando se hizo Franciscano.
A la edad de cinco años, tuvo la aparición de el Sagrado Corazón de Jesús, quien colocó su mano sobre la cabeza del pequeño Francisco Fiorgione. Él prometió a San Francisco que sería fiel a sus pasos. Desde aquel momento comenzó a tener apariciones de la Virgen y su vida quedó marcada.
 ‘’Yo sólo quiero ser un fraile que reza’’ decía el Padre Pío. Él prefería pasar sus horas hablando con Dios, al igual que estudiando porque conocía el sacrificio que sus padres hacían para que él tuviera una formación excelente
A los 15 años ingresó a la Orden Franciscana de Morcone y tuvo visiones del Señor en la que vio las luchas que tendría que pasar contra el demonio. “Yo estaré protegiéndote, ayudándote, siempre a tu lado hasta el fin del mundo”, le dijo Jesucristo.
Se ordenó como sacerdote el 10 de agosto de 1910. Al poco tiempo, volvieron dolores que lo molestaban y fuertes fiebres. A partir de ese momento, lo mandaron a que se recuperara a Pietrelcina.
En 1916, su salud había mejorado notoriamente. Fue a visitar el Monasterio de San Govanni Rotondo, el sacerdote de la provincia, lo invita a que retome el convento, fue ahí donde recibió la gracia de los estigmas. “Oh Jesús, mi suspiro y mi vida, te pido que hagas de mí un sacerdote santo y una víctima perfecta” Esta fue su oración, la que fue escuchada y pudo recibir los estigmas.
 ‘’La mañana del 20 de septiembre de 1918. Yo estaba en el coro haciendo la oración de acción de gracias de la Misa… se me apareció Cristo que sangraba por todas partes. De su cuerpo llagado salían rayos de luz que más bien parecían flechas que me herían los pies, las manos y el costado”, decía el P. Pío a su director espiritual.
“Cuando volví en mí, me encontré en el suelo y llagado. Las manos, los pies y el costado me sangraban y me dolían hasta hacerme perder todas las fuerzas para levantarme. Me sentía morir, y hubiera muerto si el Señor no hubiera venido a sostenerme el corazón que sentía palpitar fuertemente en mi pecho. A gatas me arrastré hasta la celda. Me recosté y recé, miré otra vez mis llagas y lloré, elevando himnos de agradecimiento a Dios’’, agregó.
El Padre Pío, motivó a sus amigos espirituales a fundar un hospital llamado ‘’Casa Alivio del Sufrimiento’’. Se inauguró el 5 de mayo de 1959, el objetivo de este hospital era curar al enfermo tanto físicamente como espiritual.
Algunas fuentes, dicen que San Juan Pablo II, cuando era joven, visitaba al P. Pío para confesarse. En una ocasión, San Pío le dijo: “Vas a ser Papa”.
El 23 de septiembre 1968, el Padre Pío decía: “¡Jesús, María!”, mientras Dios se lo llevaba al paraíso.
Durante su canonización, el 16 de junio del 2002, Juan Pablo II dijo: “Oración y caridad, esta es una síntesis sumamente concreta de la enseñanza del padre Pío, que hoy vuelve a proponerse a todos”.

jueves, 7 de agosto de 2014

El Papa beatificará en Corea a los mártires de la primera generación



“La Iglesia en Corea tiene una particular historia y la Jornada de la Juventud Asiática que contará con unos 2 mil representantes de 22 países y con unos 6 mil participantes de la jornada coreana es muy importante aunque no sean 2 millones de otras JMJ”. Lo indicó el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, padre Federico Lombardi, al presentar este jueves en la sala de prensa de la Santa Sede, el programa oficial del viaje apostólico del papa Francisco a Corea del Sur.

El portavoz recordó que el Santo Padre “encontrará a la Iglesia católica coreana, muy dinámica y con unos 150 mil bautismos cada año”, una Iglesia “que no pide ayuda pero que se propone como una Iglesia activa”. Precisó entretanto que “el único país en Asia de mayoría católica es Filipinas”.
Ya Juan Pablo II visitó Corea del Sur en dos ocasiones: del 3 al 7 de mayo de 1984, cuando canonizó a 103 mártires; y del 7 al 9 de octubre de 1989, con ocasión del Congreso Eucarístico Mundial celebrado en Seúl.
“El evento central --recordó el portavoz-- es la beatificación de los 124 mártires”. Puntualizó que la historia de la Iglesia en Corea es muy particular y que el Papa en sus discursos hará referencia. Una Iglesia que no nace por el impulso de los misioneros que vienen desde el exterior, sino de personas que se interesan por el mensaje del Evangelio y toman informaciones, entre las cuales las proporcionadas por el misionero Matteo Ricci. Y de esa inquietud nace esa búsqueda de la verdad, realizada por civiles que intentan profundizar este mensaje. Indicó que “el inicio laical y el martirio son los dos pilares de la Iglesia en Corea”.
Calificó el desarrollo de la Iglesia como “muy original” y con una historia de martirio impresionante en la cual “durante más de un siglo los católicos son martirizados porque en oposición con el sistema existente”.
Recordó que el papa Juan Pablo II había canonizado al primer sacerdote y al grupo de mártires de segunda y tercera generación que conocieron los misioneros franceses, en cambio los de la primera generación no habían sido estudiados ni había entonces documentación para beatificarlos.
Por ello precisó que los mártires que ahora serán beatificados, son los de la primera generación de la Iglesia en Corea, de los fundadores, que son padres o abuelos de los mártires de las generaciones ya canonizadas.
El portavoz mostró a los periodistas allí presentes en la sala de prensa de la Santa Sede, un diario local, que reporta como esos los buscadores de la verdad vivían en un éremo en las regiones montañosas y reconstruye el cuadro de este período, en el cual operaban siguiendo a uno de ellos reconocido como su jefe y maestro. E indicó que “en el lugar de este éremo hay un santuario meta de peregrinaje, en donde están las tumbas de ellos cinco de ellos”.

martes, 29 de julio de 2014

La Virgen de Guadalupe, la gran aliada de los exorcistas

La Virgen de Guadalupe causa mucho daño al demonio. Lo ha afirmado el Padre Sante Babolin, sacerdote exorcista de la diócesis de Padua, Italia, quien participó la semana pasada en un seminario para sacerdotes exorcistas realizado por la Pontificia Universidad de México en la capital del país latinoamericano. El Padre Babolin, quien fue entrevistado por el Semanario Católico ‘Desde la Fe', contó cómo Nuestra Señora de Guadalupe "es un arma contra el demonio".

Tal como narra el semanario mexicano, el sacerdote atendía en su diócesis el caso de un joven con una posesión demoniaca. Al iniciar el ritual del exorcismo el Padre Babolin sintió la necesidad de invocar a la Virgen de Guadalupe, por quien siente gran devoción: "Nuestra Señora de Guadalupe, Reina del Tepeyac, libéralo", dijo entonces el exorcista. Ante lo que el demonio respondió de manera violenta: "Antes de Ella, todo esto era mío allá", refiriéndose a México. En ese momento, pensando en Tonanzin, diosa tierra de la antigua mitología mexicana, el exorcista hizo otra invocación: "Nuestra Señora de Guadalupe, tú que has destruido el imperio de Tonanzin (...)", a lo que de inmediato respondió fuertemente el demonio: "Coatlicue", que significa en tal mitología, serpiente.
Al terminar el rito, el Padre Babolin le preguntó al joven si conocía México y su historia pidiéndole que pronunciara la palabra ‘Coatlicue', pero fue evidente que no sabía nada de culturas prehispánicas y menos de México.
El sacerdote exorcista narró este episodio para dejar en evidencia que invocar a la Madre de Dios durante un exorcismo molesta mucho al demonio, en especial algunas advocaciones marianas, como Nuestra Señora de Guadalupe. De acuerdo con el Padre Babolin, la Virgen causa gran daño al maligno porque ella expresa ternura maternal construyendo todo con amor y no con terror; asimismo, "su imagen de Madre exalta la familia, unida por espíritu maternal, que ofrece amor a los papás y a los hijos; y este mismo espíritu maternal -refiriéndose específicamente en la Guadalupana- trabaja a fin de que todo el pueblo mexicano actúe en una fraternidad humana. Todo eso molesta al demonio".
"Por este motivo -continuó el sacerdote-, desde el principio de mi ministerio del exorcismo, he invocado a Nuestra Señora de Guadalupe, a veces llamándola Santa María, Madre de Dios, Nuestra Señora de Guadalupe, Madre de la Misericordia".
El triunfo de la Madre del Hijo de Dios sobre satanás
El Papa Juan Pablo II, al referirse a la Inmaculada Concepción, hace precisamente referencia al triunfo de la Virgen María, Madre del Hijo de Dios, sobre satanás: "El Hijo de María obtuvo la victoria definitiva sobre Satanás e hizo beneficiaria anticipadamente a su Madre, preservándola del pecado. Como consecuencia, el Hijo le concedió el poder de resistir al demonio, realizando así en el misterio de la Inmaculada Concepción el más notable efecto de su obra redentora (...) El apelativo llena de gracia y el Protoevangelio, al atraer nuestra atención hacia la santidad especial de María y hacia el hecho de que fue completamente librada del influjo de Satanás, nos hacen intuir en el privilegio único concedido a María por el Señor el inicio de un nuevo orden, que es fruto de la amistad con Dios y que implica, en consecuencia, una enemistad profunda entre la serpiente y los hombres".
Fuente: Gaudium Press

jueves, 24 de julio de 2014

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO POR LOS 50 AÑOS DEL SANTUARIO DE SAN PANTALEÓN EN BUENOS AIRES

Cercanía en la oración y gratitud expresó el Papa Francisco a los fieles y a los peregrinos que el próximo domingo, 27 de julio, se reunirán en el barrio de Mataderos, en Buenos Aires, para celebrar el quincuagésimo aniversario del santuario de San Pantaleón.

En un mensaje, el Pontífice recuerda con nostalgia los tiempos en que, como arzobispo de Buenos Aires, visitaba personalmente la parroquia dedicada al santo médico de Nicomedia. «Quiero estar junto a ustedes —escribe— para poder revivir, de alguna manera, las veces que podía llegarme hasta el santuario los 27 de julio para ayudar a los sacerdotes en las confesiones».

«Volvía a casa fortalecido espiritualmente —confiesa— por el testimonio de fe. No se imaginan todo el bien que recibí allí. Y por todo ese bien quiero agradecerles. Que el Señor se lo retribuya abundantemente».

Seguidamente, el Papa Francisco asegura: «Rezo por ustedes, por sus familias, por el santuario y por los sacerdotes». Y subraya que por su memoria pasan muchos rostros, así como muchos nombres de colaboradores. Recuerda también “los muchos gestos de esperanza en la cola para venerar la imagen de San Pantaleón. Todo ese testimonio de fe y de oración me ayuda ahora tener confianza y a rezar más».

El Papa, utilizando una imagen evocativa, describe el santuario de San Pantaleón como «un templo que parece quieto, pero que el pueblo peregrino de Dios hace caminar. Así caminó durante estos cincuenta años en los corazones de muchos fieles que vinieron a venerar al Santo, a implorar salud y a profesar su fe. Así caminó en el corazón del barrio, proyectándose por toda la ciudad.

Ruego al Señor que les conceda la gracia de seguir caminando, de continuar esta peregrinación del corazón en medio de la gran ciudad. En estos días de celebración del cincuentenario, estoy con ustedes. Y les pido por favor que no se olviden de rezar por mí».

BREVE HISTORIA DEL SANTO

San Pantaleón, mártir cristiano y patrón de los enfermos, nació en Nicomedia, actual Turquía a finales del siglo III. Estudió filosofía y retórica y después se dedicó a la medicina. Fue médico del emperador Galerio Maximiano. Apostató de la fe cristiana, que volvió a recuperar gracias a su amigo Hermolano y fue perseguido por Diocleciano en 303. Tras ser torturado de varias maneras, murió. Según la tradición cristiana, el fallecimiento tuvo lugar bajo una higuera seca, que floreció al recibir la sangre del mártir luego de ser decapitado.

EL MILAGRO DE LA SANGRE DE SAN PANTALEON

Una porción de la sangre de San Pantaleón se conserva en una ampolla en el altar mayor del Real Monasterio de la Encarnación, de las religiosas Agustinas Recoletas, en Madrid (España). Fue tomada de otra más grande que se guarda en la Catedral italiana de Ravello y donada al monasterio madrileño por el virrey de Nápoles.

La sangre, en estado sólido durante todo el año, se vuelve líquida poco a poco todos los años en un proceso que comienza la víspera del aniversario del martirio de San Pantaleón, o sea, cada 26 de julio, de forma que el día 27 está completamente líquida. Todo ello sin intervención humana, mientras las religiosas oran en el coro del templo y ante la presencia de cientos de visitantes. El monasterio abre las puertas al público para que todos sean testigos.

Lo más destacable es que lo mismo sucede con la porción de sangre que se custodia en la catedral de Ravello, en Italia, donde la sangre del mártir también se vuelve líquida el 27 de julio. Este fenómeno está documentado por escrito a partir del año 1057.

Muchas veces se ha intentado explicar el fenómeno mediante mecanismos netamente naturales, como la temperatura. Sin embargo, ninguna de las explicaciones ha resultado satisfactoria para la ciencia. Las hermanas dicen sencillamente que es "un regalo de Dios".

Les dejamos una oración a san Pantaleón, patrón de los enfermos:

Querido amigo San Pantaleón:

Recibí nuestra enfermedad
y transformála en salud.
Recibí nuestros miedos
y transformálos en confianza.
Recibí nuestros sufrimientos
y transformálos en paz de alma.
Recibí nuestro silencio
y transformálo en aceptación.
Recibí nuestras crisis
y transformálas en madurez.
Recibí nuestras lágrimas
y transfomálas en plegarias.
Recibí nuestro desánimo
y transformálo en fe.
Recibí nuestra soledad
y transformála en comunión...
Recibí nuestras esperas
y transformálas en esperanza.
Recibí nuestra vida
y transformála en la tuya.
¡Gracias, San Pantaleón!
¡Sé siempre sostén de nuestra esperanza!
Amén